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Notas sobre los ángulos efímeros

Foto de Cartier Bresson

Julio 31, 2011

Poemas a voluntad. Extraño que no se me ocurriera hasta ahora que, igual que conjuro las ideas para una novela, podría conjurar ideas o temas para los poemas. Seguramente así lo hacen quienes sólo poesía escriben. Yo, en cambio, todos estos años, he vivido pendiente de la inspiración, de que “vengan a mí” y últimamente vienen pero como espíritus muy leves, casi sombras que revolotean a mi alrededor, coquetean conmigo y se van. Antes era difícil evadirlos. Me perseguían por días, me quedaban viendo desde el espejo, me demandaban con sudores y angustias que los escribiera. Sentirán mi desgano quizás, mi sensación de no tener mucho nuevo que decir? ¿Será verdad lo que una vez me dijo una mujer mucho mayor que yo? “Llega un momento en que uno ha probado todas las emociones y no queda ninguna por descubrir”. Me resisto a imaginarlo. Me parece una falta de recursos fantásticos porque a mi manera de ver hasta lo más viejo puede de pronto ser otra cosa; una sensación puede tener otra vida, igual que una emoción puede revivirse desde otro aspecto y ser, por tanto, otra cosa.
Es un asunto de los ángulos, de la manera de ver. Si uno siempre ve desde el mismo lugar, sin duda que no tiene nada nuevo que ver, pero si uno se mueve –y siempre nos estamos moviendo en el tiempo y el espacio- lo que vemos se altera sutilmente. Estuve, por ejemplo, en Los Ángeles, en la filmación de una película con Ben Stiller y Rachel Weisz. Me invitó Mary, que es una super “line producer”. Fue mi primera incursión en un set. Me senté en la caseta del director, al lado de Christopher Walken, que esperaba su turno. Los actores estaban frente a las cámaras y el director frente a una pequeña pantalla donde se ve el recuadro igual que se verá en la película. La primera llamada es un grito que anuncia “picture’s up” y que se va repitiendo a través de todo el set. Quiere decir algo así como “va la película”, entonces todo mundo hace silencio, suena el clic de la tablilla que marca la escena y empieza el rodaje: Ben y Rachel están frente a un garaje, con Cristopher Walken, que se levantó de la silla a mi lado y apareció en la pantalla del director peleando con el personaje de Stiller. “Corten”, gritó el director antes de que yo me enterara qué era lo que se había dicho o lo que pasaba. En eso entró a la tienda de lona del director bajo la cual estaba yo, el cómico Larry David (creador de Seinfeld y de Curb your enthusiasm), en cuya historia se basaba la película. Grandes saludos, pero en el rodaje el tiempo es oro de modo que otra vez va la película. Se situaron los actores y entonces rodaron la escena desde un ángulo ligeramente distinto al anterior. Esto se repitió no sé cuántas veces, cada vez el ángulo era diferente. Ahora que ya he ido a otros rodajes, sé que ese es el método: no importa lo maravillosa que haya quedado una toma, la vuelven a filmar una y otra vez desde la derecha, la izquierda, el centro. Hay que verlo para darse cuenta de por qué los actores y actrices, si bien ganan demasido dinero, tendrían que ser muy bien pagados de todas formas para hacer lo que hacen, porque están rodeados de gente, de cámaras, de todo tipo de parafernalia y tienen que hacer la escena más dramática o desgarradora REPITIENDOLA desde muchos ángulos distintos. De que es un trabajo duro, no hay duda.
En la vida, no nos filman, ni nadie nos pide que veamos la realidad desde otro ángulo, La literatura quizás sea eso, simplemente tomar la experiencia y moverla ligeramente a la derecha o la izquierda como si fuera un mueble en un salón: ¿cómo se vería esta situación, esta vida, vista de allá o acá? ¿qué habría pasado si esta persona hubiese estado en otro sitio en este instante? ¿cuál hubiese sido el resultado?
De manera que concluyo por no estar de acuerdo con quien dijo que le quedaban pocas emociones por experimentar. Es una visión chata, unidimensional, poco imaginativa, porque cada cosa podría haber sido otra dependiendo el ángulo, la inclinación, hasta la hora del día…de manera que no debería pensar que me repito escribiendo porque en todo caso el problema sería el no moverme, el quedarme mirando desde la mirada anterior en vez de ver desde el tiempo y el espacio de hoy, desde este yo que soy por unas horas y que no será igual mañana.