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¿Es el blog una suerte de diario?

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No entiendo muy bien el Twitter, pero hoy se me empezó a ocurrir que quizás llegue a entender los blogs, ¿Vienen tal vez a sustituir a los diarios que solían escribirse antes? Hasta ahora para mí los blogs han sido como artículos que tienen la especial particularidad de que la gente los comenta y uno puede discutir con los comentaristas, pero estoy empezando a darme cuenta de que es más como un compartir que puede ser hasta cotidiano si uno quiere. Por ejemplo, yo podría escribir aquí casi todos los días, tratarlo como una rutina de recoger lo que la vida me puso al frente este día en particular y en vez de hacer notas cifradas sólo para mí, escribirlo como un diario que, en vez de ser personal, será público, que estará al acceso de otros y no metido en una gaveta bajo llave. En realidad, los mejores diarios son los que se escriben intuyendo que serán publicados o directamente escritos para ser publicados. La obra de Andrés Trapiello, escritor español bastante reconocido consiste enteramente en sus diarios (por cierto que lo conocí en Cartagena hace varios años en una de esas reuniones de escritores. Coincidimos en un microbus que nos llevaban a varios a leer a una escuela. Trapiello se comportó ufano y lejano como un aire de intelectual muy importante. Apenas me determinó. Se dedicó a hablar con Antonio Muñoz Molina, que, al contrario, es un ser importante, pero diáfano y accesible) Hay diarios que han marcado época como el de Samuel Johnson, los diarios de Anais Nin. Para mí, los diarios de Virginia Woolf son maravillosos, por ejemplo, y uno se da cuenta que falso es que ella haya sido una tristona, deprimida y lánguida larguirucha señora. Hay que ver la vitalidad que exudan esas páginas y lo alegre que la pasaba ella con su grupo de Bloomsbury, y lo intensa que era su vida, las discusiones con sus colegas, su amor por las letras. Virginia era una mujer excepcional. (hasta el día de hoy no perdono a Isabel Allende que, en una conversación pública que tuvimos ella y yo en un teatro, a raíz de la presentación de su novela: “La Isla bajo el Mar” me dijo, cuando le pregunté si no le habría gustado conocer a Virginia Woolf: “Uy, no, ¿para qué habría querido conocer a la Woolf? ¡Si se suicidó! Una mujer tan deprimida!” Ciertamente que Virginia tenía sus depresiones, pero si se suicidó fue precisamente porque disfrutaba tanto las capacidades y los gozos de su mente, que al sentir que estaba perdiéndola, que se le iba fuera de control, decidió que no quería vivir sin la lucidez magnífica que tanto placer le daba.Yo respeto esa decisión que tomó. Pocos suicidios entiendo, pero el de ella me es perfectamente comprensible y si lo entiendo es porque leí sus diarios. De manera que hay algo válido en este impulso de querer anotar lo que la vida le va dictando a uno. Y los blogs, en este sentido, dada la inmediatez con que podemos comunicarnos ahora, podrían entenderse como eso: impulsos comunicativos, conversaciones abiertas…
Yo creo que a mí lo que me está pasando también es que estoy gestando palabras que todavía no saben dónde ir. Vuelvo a sentir la necesidad de escribir pero no sé aún si escribiré una novela o simplemente me dedicará a esto, a hacer reportajes de mis días, a escribir diarios, blogs, retazos de memorias. Por el momento, sé que escribir es lo único que me alivia la tristeza y la sensación de soledad. Raro ¿no? porque escribir es un oficio solitario, pero cuando escribo dejo de sentirme sola, le encuentro rumbo a la vida, sentido…

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Haciendo un libro de poemas

Ú

Últimamente siento que dejo pasar la poesía. Es como una mujer de blanco que cruza la sala, la oficina, la calle y me mira. Antes, yo habría corrido tras ella a atraparla, pero ahora simplemente dejo que se aleje, me quedo con la intuición de su música, gozo la sensación de intimidad que me inspira saber que ha me ha pasado por el frente, que aún soy capaz de ver el borde de su falda sin sentir el posesivo deseo de llevarla conmigo y mostrarla, de que los demás vean que somos amigas y que sé hablar con ella. No sé si esta displicencia es virtud o defecto. A veces lamento no salir a su encuentro, extraño quizás la voz que me diga que tengo una “responsabilidad histórica” para con ella, como me dijo una vez el Poeta que me convenció de escribir. Creo que lo cierto es que la he traicionado con la novela, con la prosa. Mientras escribo una novela, encierro la poesía en el cuarto de atrás y mi percepción es que apenas la visito.

He comprobado, sin embargo, que mi percepción es falsa. Lo que hago, mientras escribo una novela, es no pensar sobre la poesía. La escribo de vez en cuando y la mando de regreso a su exilio. Pero, cuando la novela está hecha, publicada, y yo entro en ese interregno de lo desconocido, de los días en que quiero morirme porque tengo la sensación de que nada más brotará de mí que haga meritoria mi existencia, algo me empuja a visitar la habitación de atrás. Esta vez, tras concluir la novela “El País de las Mujeres”, mi visita a la poesía me encontró más timorata y tímida que de costumbre. No recordaba haber escrito casi ningún poema. ¡Cual no sería mi sorpresa cuando empecé a abrir los folders que hago en mi archivo para cada año! Me explico: tengo en mi computadora una clasificación general: “Poemas”. Dentro de esa clasificación, hago carpetas para cada año y allí van quedando los poemas que escribo. Mi último libro publicado de poesía: “Fuego soy apartado y espada puesta lejos” data de 2007. Así que empecé por 2007 hasta llegar a la carpeta de 2011. Casi no podía creerlo porque fui imprimiendo los poemas y de pronto me vi con un grueso manojo de páginas en las manos. El asunto ahora es revisar cuales de esos poemas valen la pena, cuáles puedo trabajar para que valgan la pena, y cuales debo descartar porque no me provocan siquiera la inspiración de reescribirlos. En eso he estado. Y me alegra saber que tengo un libro entre manos. Me alegra saber que, a pesar de todo, le he sido fiel a la poesía, que ha sido casi como un amante clandestino y que mis visitas a esa denegada habitación de atrás no han sido tan pocas, ni tan sosas, como creía.

Junio 1, 2010

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Gioconda talks about her new novel: El País de las Mujeres (A country for women)

From the documentary, Valor from Darkness from Quinnipiac University in Connecticut, here is a bonus where Gioconda explains her new novel.

Gioconda talks about her new novel

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Las conferencias

Por Gioconda Belli

Pocas personas me creen cuando les digo que la idea de dar conferencias me pone nerviosa. Confieso que yo tampoco comprendo muy bien por qué experimento tamaña angustia, cuando en las presentaciones donde me toca leer fragmentos de mis novelas o dar un recital de poesìa disfruto tanto. Ciertamente que hay diferencias entre una y otra cosa. En primer lugar, dictar conferencias es primordialmente una actividad académica. La etimologìa de la palabra nos dice que viene del latín “conferentia” que significa also así como una persona que confiere, o sea que imparte o comparte conocimiento. Muchos escritores tienen experiencia como profesores y supongo que eso les ayuda a conferenciar. Éste no es mi caso.
Incluso, pienso que escribir ficción es una actividad diametralmente opuesta a la de conferenciar, puesto que la ficción trata de iluminar la realidad trastocándola o reinventándola, mientras que el conferencista, sobre todo en un ambiente académico, se supone que imparta a sus oyentes conocimientos y no inventos sobre el tema del que trate su exposición.

Creo que no está mal esta explicación. Simple y llanamente no me siento cómoda como persona que confiere conocimientos desde un podium, por mucho que, cuando escribo, estoy clara de que confiero un tipo de conocimiento -el mìo o de mis personajes- a mis lectores. Pero hay algo más: cuando recibo la invitación a dar una conferencia, charla o lección, usualmente me piden que les de con anticipación el TEMA sobre el que ésta versará. No me cuesta demasiado pensar en temas o en nombres para las charlas; lo que me cuesta y se me vuelve una tortura, usualmente, es escribir una charla que se parezca al tìtulo que meses antes inventé. Empiezo a escribir y no he avanzado un cien de palabras cuando una voz en mi cabeza empieza a murmurarme: “te estás saliendo del tema”. Vuelvo a empezar y me sucede lo mismo no sé cuántas veces y cada vez me voy sintiendo más aprisionada por mi propia invención, igual que el cuento de Cortázar donde el protagonista se queda enredado en su propio sueter, incapaz de ponérselo o sacárselo.

Por otro lado, me persigue la exigencia de sonar como que sé algo especial, o sea que tengo algo que “conferir” a los demás, y esta demanda de mi intelecto propiciada por la misma definición de la actividad en cuestión, me genera un estado de monumental insatisfacción pues no me considero sabia en ninguna materia, ni me he pasado años estudiando, sacando másteres o doctorados. Mi gracia es contar historias, escribir poesía; nada más lejos de mi alcance que el frío o cerebral análisis de la realidad o de la literatura que es el pan nuestro de cada dìa del mundo académico. De manera que esta pretensión de sonar académica se me hace un traversti de mí misma que me incomoda. Pero, como a esas alturas, ya estoy comprometida con la conferencia; ya hay fecha fija, boletos de avión etc, etc, no puedo huir de la obligación y debo sacar fuerzas de la flaqueza y sentarme a escribir devanándome los sesos por encontrar ese tono de autoridad con el que suelen sonar los conferencistas.

Pero lo hago, lo he hecho muchas veces. Al final me sobrepongo a las inseguridades y cuando estoy en el podium me digo que no estoy sola, que lo que digo lo piensan muchas mujeres. Y eso me da fuerza y ánimo.

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Gioconda on GRIT TV

While in New York for PEN WORLD VOICES this May 2011, Gioconda gave an interview for GRIT TV…see it, it is a chronicle of her last book and of the Party of the Lusty Left:)

http://www.dailymotion.com/video/xifg26_grittv-gioconda-belli-the-party-of-the-lusty-left_news
GRITtv: Gioconda Belli: The Party of the Lusty… by grittv

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Reseñas: Escándalo de Miel

Del blog “Con los pies desnudos”
http://conlospiesdesnudos.blogspot.com/2010/01/escandalo-de-miel.html

Así se llama la antología poética personal de Gioconda Belli, poeta y escritora Nicaragüense.
Es un libro erotizado, es decir, invadido amorosamente por las flechas certeras de Eros, que se hunden en el pecho y otras zonas de amor, para despertar al cuerpo y los sentidos de su letargo.
Gioconda se me antoja apasionada hasta el tuétano, irreverente, sensible y dulce. Como esa miel que puede escandalizar a algunos, pero que, en realidad, dulcifica y da blandura a la rigidez que la moral y los preceptos, los prejuicios y preconceptos pretenden hacer con el amor, la pasión y los cuerpos que se aman.
Pero la antología contiene más que eso. Dolor por el país propio que traiciona los sueños y mutila los ideales. Que expulsa a sus habitantes heridos de orfandad. Y que, a la vez, cuece en sus aguas turbias caldos de creación. Y en la grieta de las heridas, torrentes profundos, sensibilidad y exquisita percepción.
Va el comienzo de una poesía que me gusta especialmente.

El alma que no amaina

Asomada a mi garganta
contemplo la selva de mi interioridad
azotada de viento,
erosionada por múltiples inundaciones.

Dicen que el tiempo lima las protuberancias del alma,
igual que el agua de los ríos torna en suave mejilla
el contorno de las piedras.
Que la memoria aprende a ojos cerrados el inmutable perfil de las riberas
y un día de tantos se llega al final del asombro,
a la intuición certera de lo impredecible.

….y sigue….

De: Crítica Literaria

Poemas de una gran belleza pero sobre todo con un gran compromiso con el mundo y especialmente con la mujer. Se trata de textos en los que la autora no se muerde la lengua para denunciar la mojigatería de la visión hombre-céntrica de la sexualidad (primera parte – Eros) pero también para recordarnos que una mujer es también mujer y no debe renunciar a sus diferencias, especialmente la maternidad (segunda parte – Hombresía). La tercera parte (Polis) se centra en el mundo en que se encuentra la persona, Gioconda Belli, especialmente su Nicaragua natal. Poemas sobre la revolución, la postrevolución y la visión más actual de un país que ya casi no reconoce.
Se puede recomendar casi cualquier poema de este libro pero si tengo que decantarme por uno, no dejéis de leer “Los portadores de sueños”. Siempre la utopía ha estado adornada de gran belleza, es una pena que esta sociedad nos empuje a huir de los sueños personales.

De “Crónicas de Lecturas”

“Escándalo de miel”, de Gioconda Belli. Poesía.

Ed. Seix Barral, 2011

207 páginas.

Esta antología poética personal, como reza el subtítulo, reúne 95 poemas agrupados en tres bloques temáticos titulados Eros, Hembrosía y Polis, en correspondencia con el amor, la feminidad en sus vertientes de maternidad, crianza, edad, menopausia y, finalmente, el individuo en sociedad, la solidaridad entendida como la ternura del pueblo, el dolor de la guerra, Nicaragua como nación.

El primero resulta deslumbrante, un fogonazo de alegría que explota por sorpresa en el rostro del lector al descubrir una poeta orgullosa de su sexo, que toma iniciativas (Yo, la que te quiere), que explica con voz alta y clara cómo recorre el cuerpo amado del hombre y muestra la ansiedad de su deseo sexual. Una poesía brava y sensorial. Me ha gustado especialmente “Embestida a mi hombro izquierdo”, poema que transmite el gozo de la intimidad compartida como sólo podría hacerlo una mujer, por el uso de metáforas pegadas a tareas femeninas y sentido práctico, intercaladas en auténticas declaraciones amorosas. Hay picardía, ingenio, insinuación, placer y valor al hablar del amor y la forma corpórea de materializarse. Hay exhibición del regocijo interno que proporciona la lujuria, con referencias a la vegetación selvática del Caribe, los huracanes y maremotos del Pacífico, como fuente de inspiración. Gioconda Belli es de Nicaragua y se nota en el registro lingüístico que emplea, bello y de riqueza verbal

Los otros dos bloques abordan otros asuntos que rezuman la sabiduría adquirida en la experiencia vital. Surge un tono didáctico, menos personalizado e igual de convincente. El poema “De los placeres accesibles” es fantástico y Belli se muestra como encantadora hedonista. Se supera a sí misma en ”Receta de varón”, prescribiendo lo que tiene que tener un hombre para mantenerse anclado en el mar de las hembras, unas exigencias definidas desde la ternura y “Reglas de juego para los hombres que quieren amar a las mujeres” adquiere el valor de un manifiesto moral.

La poesía de Belli me ha supuesto un descubrimiento. Es positiva, una inyección de esperanza para superar el absurdo en el que vivimos instalados. Una obra poética para leer despacio, primero un poema, dejarlo descansar en la mente, paladearlo, imaginarlo, recrearlo y releerlo antes de pasar al siguiente. Así extraerán el máximo disfrute a estos versos que han sido escritos para compartir.

Reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de Levante, el viernes 4 de marzo de 2011.

Publicado por María García-Lliberós en 19:15

Gioconda’s upcoming events

On April 22nd: Raimundo Lida Lecture at Harvard University

April 25th to 28th: PEN World Voices Festival in New York

May 1st: Presentation of EL PAIS DE LAS MUJERES a LeaLA in Los Angeles

Portada de la nueva antología de poesía

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El país de la utopía (concretada); reseña de Demian Paredes

ACERCA DE LA ÚLTIMA NOVELA DE GIOCONDA BELLI
EL PAÍS DE LA UTOPÍA (CONCRETADA)
Fecha: Jueves 30 de diciembre de 2010
Por: Demian Paredes

“Ahora o nunca, les dijo. Para cambiar las cosas de fondo, ellas necesitaban estar solas un tiempo, gobernar sin interferencias masculinas” Gioconda Belli, El país de las mujeres

Si en la clásica obra de distopía (o antiutopía) de George Orwell, 1984, se mostraba el fracaso de la rebeldía ante una sociedad “totalitaria” –síntesis perfecta entre la burocratización “de tipo” stalinista y la “sociedad de control” norteamericana-, en el caso de El país de las mujeres, de la nicaragüense Gioconda Belli, por el contrario, encontramos una feliz utopía conquistada: las mujeres son gobierno en un país. ¿Tienen algo en común, por lo tanto, para mencionarse así, a estas dos historias juntas? Yo creo que sí: ambas hablan –obviamente por distintas vías y con distintos/opuestos resultados- de los intereses vitales del ser humano en la lucha por ampliar sus libertades esenciales…
La ucronía (el “¿qué pasaría si…?” –en este caso sin apoyarse en ningún hecho histórico como punto de partida-) en El país de las mujeres se desarrolla desde el imaginario Faguas, un país pobre de Centroamérica, donde el PIE [1] (Partido de la Izquierda Erótica) conquista la presidencia. Haremos a continuación un comentario general sobre el contenido de la novela, con algunos señalamientos puntuales.
Un país, su realidad
Un(a) narrador(a) omnisciente relata, retrospectivamente, la trayectoria de Viviana Sansón –por cierto: todos los nombres fueron escogidos inteligentemente por la autora- y el equipo que va conformando, para llegar al gobierno del país, tras un ataque que recibe y que la deja internada en coma.
Faguas es esa clase de países “pasados de uno a otro colonizador, de la independencia a la insumisión de los caudillos, con breves períodos de revoluciones y democracias fallidas”. Allí “ni la gente supuestamente educada conocía bien en qué consistía la libertad, ni mucho menos la democracia. Las leyes eran irrelevantes porque, por siglos, los leguleyos las habían manipulado a su gusto y antojo” [2].
Viviana era, antes de dedicarse a la política, reportera. En Faguas “La nota roja se había puesto de moda. Abundaban las historias de pandillas y narcotraficantes, a la par de trifulcas domésticas y abusos de menores. Las niñas de diez años que el padrastro embarazaba eran tan frecuentes como los robos y desfalcos al Estado de parte de funcionarios públicos que, en vez de ser despedidos, eran trasladados de una a otra dependencia. Ese partido es como la Iglesia, le decía su jefe, a los curas pedófilos no los echan, los trasladan para que hagan sus fechorías en otra parte” [3].
Aprovechando la anomalía de una explosión volcánica que dejó, con sus gases y extrañas sustancias, a los hombres débiles, sin testosterona, se lanza Viviana a la pelea electoral.
Campaña electoral: discusiones políticas
Viviana –con cierto prestigio ganado por sus jugadas investigaciones y denuncias periodísticas- les propone a sus compañeras Eva, Juana de Arco, Ifgenia y otras, desarrollar –ante la cuestión de que las presidentas mujeres ya existen y “no son novedad”- un “poder femenino”, desde esta perspectiva: “un partido que proponga darle al país lo que una madre a un hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido ‘maternal’ que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan ‘hombres’ como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad. Si hay algo que necesita este país es quién lo arrulle, quién lo mime, quién lo trate bien: una mamacita. Es el colmo, ¿verdad? ¡Hasta la palabra ‘mamacita’ está desprestigiada! Una palabra tan bonita. ¿Qué tal entonces si pensamos en un partido que convenza a las mujeres, que son la mayoría de votantes, de que actuando y pensando como mujeres es que vamos a salvar este país? ¿Qué tal si con nuestras artes seductoras de mujeres y madres, sin falsificarnos ni renunciar a lo que somos, les ofrecemos a los hombres ese cuido que les digo?”. A lo que Eva dice: “Las feministas nos acabarían diciendo que vamos a eternizar todo lo que se piensa de las mujeres”, y Viviana retruca: “Depende qué feministas. El feminismo es muy variado. El problema para mí no es lo que se piensa de las mujeres, sino lo que nosotras hemos aceptado pensar de nosotras mismas. Nos hemos dejado culpabilizar por ser mujeres, hemos dejado que nos convenzan de que nuestras mejores cualidades son una debilidad. Lo que tenemos que hacer es demostrar cómo esa manera de ser y actuar femenina puede cambiar no sólo este país sino el mundo entero” [4].
Su política la difunden ampliamente (Twitter, Facebook, blogs y “en cuanta red social existía”), y así “En un dos por tres, no hubo en el país quien no supiera lo que era el PIE. La modorra política de Faguas, el business as usual, se sacudió. En los programas de opinión se polemizaba a favor y en contra. Se discutió si el poder ejercido por las mujeres sería diferente, si el erotismo era distinto a la pornografía o si la izquierda tenía aún razón de ser. Lo mejor de todo fue que cuando los comentaristas y periodistas se revelaron como trogloditas, traicionando sus esfuerzos por sonar como hombres modernos, las mujeres se tomaron la discusión y expusieron con vehemencia y apabullante sencillez su disgusto y su incredulidad por lo natural que les parecía a los varones la división de los sexos que les recetaba a las mujeres la exclusión, la explotación y un sinnúmero de desventajas. En los debates se producían verdaderos pugilatos verbales. Mujeres de delantal, modelos, madres, santulonas, intelectuales, profesionales y putas llamaban a los programas para defender los derechos de la mujer, quejarse de las soledades de la maternidad o indagar sobre la explosión del volcán y el déficit de testosterona” [5].
Así surge todo un despertar político de las mujeres, donde discuten todos sus problemas, ofensivamente, contra los prejuicios establecidos. Entre los fragores del debate “Viviana y las demás afinaron sus discursos y respuestas: hablaron de reformas a la democracia, a la constitución, a los métodos educativos y a los centros de trabajo. En sus diatribas incluyeron retazos de filosofía popular y usaron el arsenal de su memoria nombrando citas que abarcaban desde las teorías de Deepak Chopra, Fritjof Capra y Marx hasta las tesis feministas de Camille Paglia, Susan Sontag, Celia Amorós y Sofía Montenegro”[6] .
La (lucha por la) igualdad: las tareas domésticas, el aborto, la sexualidad
Con esa particular “síntesis política” (¿o para ser más precisos deberíamos decirecléctico cóctel político-filosófico?), Viviana y sus compañeras en campaña logran llegar a la presidencia de Faguas. Y comienzan a desarrollar iniciativas para aliviar a las mujeres.
De una nos enteramos al inicio de la novela, cuando el vendedor ambulante José de la Aritmética, un personaje por momentos clave de la historia, regrese a su barrio y hogar el día del atentado –luego de que se enviaran a la casa a todos los hombres, relevados de las tareas en el Estado-. Allí, mientras discuten los vecinos y familiares acerca del futuro del país sin presidenta, “sonó la campana del comedor vecinal. Ya hacía un año que funcionaba en el barrio el sistema de cocina rotativa, nacido de la idea de aliviar el trabajo doméstico. Las familias –hombres y mujeres- se turnaban en preparar la cena que se servía en la casa comunal construida entre todos y que funcionaba también como centro de reuniones y aula para las clases de lectura y escritura” [7].
A Martina, que es lesbiana, la presidenta le propone crear el “Ministerio de las Libertades Irrestrictas”, con el objetivo de “promover leyes, comportamientos, programas educativos y todo cuanto fuera necesario para inculcar el respeto a la inviolable libertad de mujeres y hombres dentro de la sociedad. La gente en Faguas se cree libre porque no reconoce la jaula que tiene en la cabeza” [8]. Y, aunque no pudo –ya que será una labor que llevará, según ha comentado Trotsky en “La lucha por un lenguaje culto” [9], varios lustros en la realidad-, cambiar el lenguaje, “lo que sí impuso fue el fin del lenguaje del odio, el uso de palabras denigrantes para la mujer .y denigrantes para la diversidad sexual humana-, el tratamiento de maricas, cochones, putos, tortilleras, por ejemplo”`[10].
Otro gran tema fue el del aborto, donde el gobierno del PIE impulsó la “Ley del Aborto Inevitable”: “La ley había sido aprobada tras lograr ella votos clave de la oposición, convenciéndola de que era inútil prohibir el aborto. Ocurría de todas formas y era la incapacidad de hacerlo en las condiciones adecuadas la responsable de las muertes. La Ley de Aborto Inevitable preveía no dejar piedra sobre piedra hasta garantizar que por razones económicas, de opciones de trabajo, de preocupaciones sobre el cuido futuro del hijo, ninguna mujer viese el aborto como una opción necesaria. Tanto mimo les ofreceremos, explicó Viviana, que, tal como debía siempre haber sido, la mujer sentirá el embarazo como algo que enriquecerá su vida, que le dará ventajas sociales, no como lo que la obligará a la pobreza o a la renuncia de sus opciones. Para abolir el aborto lo que falta no es prohibirlo, sino dejar de penalizar la maternidad. Pero si una mujer corre riesgos de muerte por un embarazo, o es una niña violada, lo siento, pero es ella la que decide por su vida y la del feto. Nadie más. La decisión es siempre e irrevocablemente de la mujer porque su cuerpo es suyo”[11].
¿El resultado? El mismo que el que sucede en la realidad donde el aborto no está penado: “El número de abortos se redujo en Faguas dramáticamente y el modelo estaba siendo estudiado como una posible ruta de solución para un problema que por siglos había dividido las opiniones, las iglesias y sobre todo, a las mismas mujeres”[12] . En definitiva, el plan del gobierno del PIE es demostrar que las tareas domésticas las pueden realizar por igual hombres y mujeres, con la intención de que dejen de ser “exclusivas” de las mujeres –y, principalmente, tareas “no valoradas socialmente”-.
Hay más discusiones en la novela, como la que hay sobre política y literatura, donde el amor de Viviana, Emir, bien podría expresar (también) las opiniones de Belli [13]. Y hay, fundamentalmente, a lo largo de toda la historia, un vivo paneo de las miserias a que somete a las mujeres el patriarcado y el capitalismo. Y ahí puede uno (o una) pensar que no habrá forma de comenzar a poner en pie –valga el chiste- diferentes medidas sociales, como los comedores, las guarderías y lavanderías estatales, hasta que no se expropie la riqueza de los banqueros, industriales y terratenientes (no por nada discuten en un momento “las eróticas” gobernantas montar guarderías en las empresas; cuestión que sólo podría hacerse en algunas grandes. “El asunto era cómo montar todo aquello en un país pobre”, se dice [14]). En este sentido podríamos decir que es una “utopía imposible” vencer los poderes reales por medio de una campaña electoral pacífica y ordenada; por eso, si Viviana y sus compañeras militantes lo consiguen, es sólo debido a la anomalía de que los hombres quedan “anulados” momentáneamente por los efectos de la explosión volcánica… pero al poco tiempo recibirá ese balazo del que nos enteramos apenas empieza la historia; un balazo que es político.
Belli, quien además de escritora y poeta, fue militante del Frente Sandinista de Liberación Nacional en la década de 1970, y se mantuvo allí hasta 1990, invita entonces a discutir de política, desde la imaginación que plasma en su novela; desde el “compromiso” literario [15]. Ante una pregunta por esta novela acerca de si “rescataba la utopía por otros medios”, respondió: “Todo es posible cuando hay voluntad, energía y dinamismo. No estoy pensando solamente en Nicaragua; me parece que esta novela plantea una ilusión, un reto: qué nos ha pasado que nos hemos quedado estancados en la imaginación, como si ya no existiera más posibilidad que el socialismo, el capitalismo o el comunismo. ¿Qué pasó? ¿Ya dejamos de pensar en Marx, en Lenin, en los utopistas? ¿Ya la humanidad no tiene más que producir? Estoy convencida de que la mujer tiene unas calidades bien importantes para este momento histórico de la humanidad por su propia experiencia, y que es urgente que nos movilicemos para lograr incluir más dentro de la sociedad. Las propuestas que hay en mi novela son factibles: pedir guarderías infantiles, que se estudie la maternidad como una asignatura en los colegios y que se reformen los sistemas educativos, es algo de lo que se ha hablado mucho; son cuestiones que están siempre sobre la mesa. ¿Por qué no pensar en el perfeccionamiento de la democracia? Yo quiero desafiar la imaginación” [16].
Aquí, en estas contradictorias declaraciones de Belli, se expresan grandes ambiciones… de pequeñas (y utópicas) soluciones. Se podría pensar tal vez en “utopías viables” y “utopías inviables”…
Porque el “perfeccionamiento de la democracia”, por la experiencia práctica de las masas trabajadoras y populares –y por los mismos datos estadísticos- indican que se logra una “mayor perfección”… pero para las clases dominantes. Los datos de miseria, precariedad y abusos, especialmente de mujeres y niños/as, demuestran que el sistema capitalista es irreformable –o que sus reformas son para pocos países y sectores sociales-; en este sentido “perfeccionar la democracia” es una tarea “utópica-imposible”. Por otra parte, la “posibilidad” del socialismo y del comunismo es algo que está vigente y pendiente de desarrollar –por medio de una revolución obrera y popular triunfante-, habida cuenta que los Estados obreros cayeron producto de la presión imperialista y la degeneración interna del stalinismo y sus “émulos nacionales” –incluso ese desencanto por los dirigentes burocráticos debe ser el mismo que tiene Belli por sus antiguos dirigentes del FSLN-. El imperialismo lo llamó “socialismo real”, pero en verdad fueron experiencias de Estados obreros degenerados (la URSS) y deformados (China, Yugoslavia, Cuba, Vietnam, etc.) lo que se vivió en el siglo XX.
Lo que se mantiene –y hay que rescatar de lo que dice la autora de La mujer habitada- es el potencial que hay en las mujeres –en las mujeres trabajadoras y jóvenes en especial, decimos nosotros-, y la necesidad de “imaginar” –y luchar por- las reformas que necesitamos. En este sentido es muy bueno el rescate que ha hecho Andrea D’Atri del planteo del marxista belga Marcel Liebman sobre la experiencia del Estado obrero ruso, previo al stalinismo –utilizado para el prólogo al libro de Wendy Z. Goldman La mujer, el Estado y la revolución-, que dice: “no fue la lucha por las reformas la que preparó y promovió la revolución, sino la revolución la que abrió paso a las más profundas y verdaderas reformas” [17].
Más allá de las distintas “líneas de lectura” que se puedan hacer (para analizar y/o discutir la obra: por ejemplo una línea exclusiva dedicada al feminismo que propone el PIE, u otra dedicada a “el poder” –cuestiones estas que quedan pendientes-), con un lenguaje llano y accesible, Gioconda Belli plantea entonces una inteligente e interesante “aventura”: la de gobernar y reformar un país, y superar los obstáculos, desde una “óptica femenina”. El país de las mujeres es una novela muy recomendable para leer, imaginar y discutir (mucho).
Por Demian Paredes (autor de los blogs www.eldiablosellama.wordpress.comy www.artemuros.wordpress.com)
[1] http://www.partidoizquierdaerotica.com/
[2] Gioconda Belli, El país de las mujeres, Bs. As., Ed. Norma, 2010, p. 44.
[3] P. 72.
[4] P. 101.
[5] P. 113.
[6] P. 113.
[7] P. 30.
[8] P. 42.
[9] Escribió allí Trotsky: “Los necios reaccionarios sostienen que la revolución, sin haber llegado a destruirla del todo, está en camino de estropear la lengua rusa. De hecho, existe actualmente una enorme cantidad de términos en uso que han surgido por casualidad, muchos de ellos expresiones groseras y del todo innecesarias, otros contrarios al espíritu de nuestra lengua. Y sin embargo, estos tontos reaccionarios están tan equivocados acerca del futuro de la lengua rusa como acerca de todo el resto. En efecto, a pesar y más allá del desorden revolucionario, nuestro lenguaje se irá rejuveneciendo y fortaleciendo con una mayor flexibilidad y delicadeza” (http://www.ceip.org.ar/160307/index…). Lamentablemente esto no pudo desarrollarse, debido al aislamiento internacional de la revolución rusa y a la contrarrevolución stalinista.
[10] P. 44.
[11] Pp. 162 y 163.
[12] P. 163
[13] Le dice Emir a Viviana, en una conversación sobre el PIE: “soy un terco convencido de la idea de que hay que cambiar el mundo. Me he dado con la piedra en los dientes muchas veces, pero no me rindo. Ahora al menos de cada intento o cada fracaso logro por lo menos una tesis, un libro. ¿Ya es algo, no? –sonrió burlón-. Y mirá que he sido líder estudiantil, guerrillero, secretario político de un partido.
¡No!
Sí. Una paradoja, espíritu de contradicción quizás. Sigo enamorado del siglo XX, las revoluciones, los grandes sueños. Eran lindos esos tiempos cuando uno creía a ciegas. Ahora está muy mal visto. Mirá la literatura: el escepticismo y la ironía son la moneda de cambio de las novelas hoy en día. Los escritores latinoamericanos, que sacudieron el mundo cuando el boom, ahora quieren reírse de lo que fueron. No los culpo. La piedra en los dientes cae muy mal. Yo me resisto a esa moda del cinismo, aunque debo confesar que escéptico sí soy. A estas alturas, podría calificarme como un escéptico que constantemente anda en la búsqueda de la razón para dejar de serlo. La encuentro de vez en cuando. Es lindo lo que me contás, por ejemplo” (p. 143).
[14] P. 180.
[15] Esto dice en un reportaje: “–Si su tránsito ha sido de la euforia al desencanto, ¿puede conjurarlo con la escritura? ¿Alcanza con escribir o necesita también otro tipo de ‘compromiso’? –Mi desencanto es natural, pienso; pero no es desencanto con el país, sino con la mezquindad de su clase política. Escribir me ayuda porque me permite imaginar soluciones, posibilidades, aportar en la medida de mis posibilidades a la conversación colectiva, a la búsqueda de otras maneras de encontrar el camino que parece perdido. El compromiso sigue siendo necesario, es siempre urgente en América latina, y cada quien tiene que encontrar su manera de vivirlo en esta nueva situación, donde afortunadamente ya no sólo se requiere agarrar un fusil para comprometerse” (http://www.pagina12.com.ar/diario/s…).
[16] http://www.pagina12.com.ar/diario/s…
[17] http://andreadatri.blogspot.com/201…

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