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Les entrego esta entrevista para responder muchas de las preguntas que mis seguidores se hacen al leer mis libros. Les iré haciendo varias entregas a partir de ahora.

Entrevistadoras: Queremos agradecerte en primer lugar porque nos has concedido esta entrevista. Sabemos que vienes de viaje, de trabajar muy duro. Estamos muy agradecidas.  Nos interesa mucho tu trabajo como poeta y novelista. Para empezar, queremos felicitarte por el premio Biblioteca Breve Seix Barral por tu novela El infinito en la palma de la mano. Para comenzar nos gustaría que nos contaras sobre tu novela, recién sale al mercado mañana y no hemos podido leerla.

Belli: Esta novela surgió a partir de que me encontré por pura casualidad con unos textos apócrifos que más o menos datan del siglo séptimo, no está claro si antes o después de Cristo, pero más o menos son contemporáneos con los textos que forman la Biblia. Claro, de todos los textos que había, no se incorporaron a la Biblia mas que una selección que hicieron los llamados padres de la iglesia, la gente que compiló todo lo que consideraron que debía entrar ahí. Quedaron muchos textos flotando.  Yo no sabía de esto.  Fue en una librería de casualidad que me encontré con estos libros que hablaban sobre las literaturas antiguas del Este.  Y ahí decían unos, “libros rechazados”, “the rejected great books”, o algo así. Entonces por primera vez me di cuenta que existían, y que había uno que se llamaba El libro de Adán y Eva.  Éste hablaba sobre lo que les había pasado a ellos después que los echaron del paraíso.  El libro era todo una leyenda sobre el sufrimiento de ellos, sobre la cantidad de veces que tratan de volver al paraíso, sobre los hijos que tienen que no son sólo Caín y Abel, sino que también Caín y Abel tenían una gemela cada uno y la de Abel se llamaba Aklia y la de Caín, Luluwa. Entonces en eso resolví el problema del incesto con la madre, que no se resuelve cuando leés la Biblia porque no sabés cómo se reprodujo la especie. Entonces ellos estaban supuestos a casarse, Caín con la de Abel y Abel con la de Caín. Pero Caín se enamora de su propia gemela y por eso mata a Abel, lo cual tiene mucho más sentido en términos de leyenda.  Entonces empecé a imaginarme esa idea del mundo primigenio y sobre todo, de la posibilidad de reivindicar la figura de Eva. Porque siempre me pareció, y todas las mujeres creo que hemos pensado en eso, que desde el principio, desde cómo nos cuentan la historia de nuestro origen en términos religiosos, la historia del arquetipo de la mujer ya está basada en esa historia del principio contada por la tradición judeo-cristiana de Eva. Estamos ya empezando con el pie izquierdo como quien dice, porque somos la figura que trajo el pecado, la muerte, la tentación. Entonces yo quería darle vuelta al mito y hacerlo de una manera que permitiera no solamente completar el mito, porque en el génesis solo hay cuarenta versículos sobre Adán y Eva, sino que también contar la historia de otra manera. Y como poeta me pareció también una oportunidad extraordinaria de poder contar el mundo por primera vez. Es un libro muy sensual también porque tiene todas las sensaciones primeras y también cómo se forma la identidad masculina y la identidad femenina. No es un libro estrictamente feminista en el sentido de que en ese momento se supone que no hay roles todavía; porque estamos empezando. En mi libro, realmente lo que Eva hace, en vez de ser una tentación en la que ella cae, está planteado como una decisión consciente de ella; Eva se da cuenta al menos de que ella come el fruto prohibido e introduce la muerte.  Ellos son eternos.  Hasta que ella come el fruto prohibido se justifica la reproducción porque se pierde la inmortalidad.  Y entonces ella se da cuenta que a ella le corresponde tomar esa decisión y no al Creador, que en este caso es una especie de personaje bastante ausente.  La que está más presente es la serpiente que se convierte como en la Ciserona de ellos, quien les explica el mundo un poco; este es un personaje bien divertido, con mucho sentido del humor.

Entrevistadoras: Es una reescritura, qué interesante.  Ese es el tema de nuestra edición.

Belli: Es una reescritura completa de todo ese mito.  Y lo junto al final con la teoría de la evolución, un poquito. El plan tiene un final bastante sorprendente. Yo realmente gocé mucho escribiendo la novela y ha tenido muy buena recepción; han escrito reseñas muy buenas en España, y bueno, ganó el premio, y para mí fue un gran gusto porque realmente el jurado fue un jurado de gente muy respetable en España.  Estuvo José Manuel Caballero Bonal, que es un gran poeta español, Luís Mateo Díez, que es un narrador; todos ellos son, no te sé decir ahorita en estos momentos, pero han ganado Premio Cervantes, Premio Nacional de Literatura en España, que sé yo.  Estuvo también Rosa Montero y Bergin Ferrer que es un gran poeta catalán que ha escrito en español pero también es catalán.  Entonces fue un jurado pues, de lujo. Ese premio, el Seix Barral, además es un premio de lo más prestigioso en España, no es de mucho dinero, pero sí ha sido un premio que dio origen al Boom.  En cierta manera los escritores del Boom pasaron por ahí.  Entonces fue un gran estímulo para mí realmente, porque es una novela arriesgada desde el punto de vista formal y desde el punto de vista temático.

Entrevistadoras: En toda tu obra es consistente el tratamiento de la experiencia femenina, el contexto histórico y social.  Partes del tema de la Revolución Sandinista y luego comienzas a explorar el tema de la utopía, el medio ambiente, la historia en general. ¿Nos podrías hablar de tu evolución como escritora?  También de tu evolución temática, de estilo, acabas de mencionar la forma.

Belli: Bueno, yo he sido más que todo una escritora de inspiración, si se puede decir de alguna manera, porque realmente la idea de fijar mi trabajo en un género literario, en una especie de clasificación literaria no se me ha ocurrido jamás.  Más bien a mí me ha interesado explorar mi capacidad creativa desde diferentes puntos de vista.  Yo realmente no pensé, “voy a ser una escritora de novelas políticas o de novelas históricas”.  Ni siquiera se me había ocurrido que iba a ser difícil clasificarme.  Recientemente me he dado cuenta de que la gente se especializa en alguna cuestión.  Mi aspiración mas bien era poder tratar diferentes temas y probar mi habilidad para tratar temas bien distintos y que fueran respuesta a mis inquietudes y a mi propio impulso creativo en el momento.  Creo que eso es algo más propio de la literatura latinoamericana.  Esa especialización no se da tanto entre los escritores latinoamericanos; si vos querés decir de qué ha escrito Vargas Llosa, ha escrito lo que se le ocurre.  Esa especialización de novelas policíacas o novela negras en América Latina es difícil que te la encontrés.  En mi caso lo que sí pienso que existe como constante en toda mi obra es el personaje femenino.  Y el deseo que sí me lo planteé y me lo planteé como una vocación, era contar el mundo desde la perspectiva de la mujer; la mujer como una voz silenciada que apenas en términos de tiempo histórico ha estado presentando su punto de vista por mucho menos tiempo que el hombre.  Porque si nos ponemos a pensar en la historia de la novela escrita por mujeres, realmente arranca en el siglo XIX.  Aunque hayan existido mujeres antes, realmente no ha habido narrativa como tal femenina, sino hasta entonces es que se empieza a desarrollar.  Entonces yo digo, bueno hay mucho todavía que contar desde el punto de vista de la perspectiva femenina.  Eso fue lo que sí tenía claro yo.  Escribí entonces La mujer habitada, la cual estaba basada en parte en mi propia experiencia.  Después me propuse hacer una novela que no tuviera nada que ver con mi experiencia, que yo tuviera que completamente imaginarme, desde el principio, un mundo ficticio.  Escribí Sofía de los presagios, que lo único que tiene de real es el sitio geográfico que existe en Nicaragua; esos pueblitos que se llaman Diria,  Sofía de los presagios es una novela que completamente me la saqué de la cabeza.  Después Waslala, también, fue una cuestión que imaginé, que me puse a pensar bueno, el futuro visto desde el tercer mundo.  Todas las novelas sobre el futuro son siempre vistas desde el primer mundo; los carros que vuelan, las grandes ciudades, qué sé yo. ¿Pero qué pasa con el tercer mundo? Y además aquel era en un momento en que al terminarse la Guerra Fría se estaba planteando una especie de desarrollo desordenado del tercer mundo con señores de la guerra, las compras de los artesanales que se habían reducido en el primer mundo. Después claro, el 11 de septiembre cambió todo eso; cambió esa tendencia. Pero en cierta manera Waslala es la pobreza del tercer mundo que le pasa cuando llegamos al futuro y en vez de avanzar, hay como una especie de retroceso, de primitivización debido a la pobreza que tiene que coexistir con la súper tecnología del primer mundo. Waslala es una visión apocalíptica en cierta manera. Y el contraste es que existe ahí, en ese país, la idea de una utopía.  Hay un contraste entre la miseria material y por otro lado, la aspiración humana de encontrar ese lugar feliz.  Esa aspiración ya ha desaparecido supuestamente, en la novela del primer mundo; ahí se vive en una realidad virtual donde la gente no tiene que viajar sólo se mete en lugares donde tiene la experiencia de estar en otra parte sin necesidad de estar en otra parte porque tienen miedo de las enfermedades, de las epidemias.  El tercer mundo entonces queda aislado del primer mundo y de ahí le mandan toda la basura.  Además, en Waslala hay un accidente nuclear que sucedió en realidad en Goiania, Brasil, en el 82 y que casi no se sabe nada de ese accidente nuclear.  Sin embargo costó la vida de cientos de personas en el Brasil. Después viene el Pergamino de la seducción que también es otra, bueno es una novela histórica que yo tampoco pensé que iba a escribir, que fue que se me ocurrió en lo que estaba escribiendo una novela sobre una muchacha que está en un internado.  Se me cruzó la figura de Juana de Castilla y empecé a perseguir esa intuición que me llevó a un proceso de investigación que me arrojó una historia de opresión; la figura de ella me pareció bien importante. Y después vino este libro, El infinito en la palma de la mano.  Así son las cosas, no premeditadas, no he tenido un plan premeditado.

Entrevistadoras: En la parte formal mencionaste que en El infinito experimentaste con la forma, que fue un riesgo.

 

Belli: Bueno, es un riesgo, porque en primer lugar, cómo contás esa historia.   El lenguaje mismo es un lenguaje que no puede trascender una cierta realidad que estás tratando de crear; no podés hablar ni de filosofía ni de nada que exista, mesas, silla, porque nada existe.  Entonces tenés que tener un lenguaje que tiene un nivel de abstracción pero que a su vez está dotado de una sencillez adecuada a ese momento primigenio de la historia. Es un lenguaje donde la naturaleza está contada con palabras que tienen sentido para ese momento. Eso fue bien difícil. En la descripción de las emociones, de los sentimientos, los personajes no saben ni siquiera la palabra “amor”, llegan a conocerlo, entonces ellos la inventan.  No saben tampoco decir “belleza”. Todo es a partir de lo que van sintiendo, ellos van nombrándolo, porque también ellos nombran.

Entrevistadoras: Y es “ellos”, no es “él”

Belli: Sí, ellos.  Los dos.

Entrevistadoras: Si tuvieras que elegir entre tus obras, los personajes, las imágenes, los mensajes a los que les has dado vida en tus obras, ¿cuáles serían los más fundamentales y los que mejor te expresan?

Belli: A mí me parece que el personaje de La mujer habitada, que en cierta manera soy yo, es quizá el personaje que más ha trascendido en términos de la importancia de ese periodo histórico en América Latina y en mi propia vida en particular.  El enfoque es como yo siento que estoy en mi vida, tan preocupada por la vida política; esta vida ha sido una preocupación, un tema fundamental en mi vida como nicaragüense, como latinoamericana.  En todas mis novelas está planteado el tema político, aunque no esté explícitamente planteado.  Pero en la novela más explícitamente política, que es el caso de La mujer habitada, creo que ahí dejé un mensaje bastante accesible al lector y que tiene una capacidad movilizadora. Y desde ese punto de vista me parece que fue la novela más importante.  Después creo que por otro lado, en mi poesía hay una subversión de todo el rol femenino.  Y también en las otras novelas he subvertido la idea de la feminidad y del cuerpo femenino como un productor de placer para la propia mujer y como un empoderamiento de la mujer, de su propio cuerpo, de su propia sexualidad y de su propio rol biológico.  De una manera más consciente, he hecho esto en mi literatura; es decir, convertir lo que ha sido el instrumento para castigarnos, que es nuestro rol biológico, en un motivo de orgullo, de celebración y de gozo para la mujer.

Entrevistadoras: También queríamos preguntarte qué autores o autoras han influido en tu obra.

Belli: Miren, hay muchísimas, los autores fundamentales para mí fueron Julio Verne, ya más tarde, la gente más importante.  Porque en mi juventud leí mucho a Julio Verne, Lope de Vega, García Lorca.  Mi mamá trabajaba en teatro, entonces en mi casa había muchísima dramaturgia: a Shakespeare lo leí bien jovencita; la Biblia, y no porque fuera religiosa, sino porque me gustaba; Las mil y una noches, ese tipo de literatura, mucha mitología. Ya más tarde, cuando empecé a escribir, leí toda la cuestión de la literatura latinoamericana y el autor que más me motivó, y me movió fue Julio Cortázar.  El nivel de profundidad de Cortázar me influyó más que la belleza de lenguaje de García Márquez, por ejemplo.  Me gustó más, me atrajo más el contar de Cortázar, por todos los niveles humanos me pareció que era menos “fireworks”, una cosa más profunda de la condición humana.  Luego Virginia Wolf, desde que leí El cuarto propio me hice íntima amiga de ella.  No sé, tanta gente, MurakamiLo que pasa es que decir quién me ha influenciado es difícil porque realmente uno es producto de tantas influencias, del cine, de la música, de la pintura, de la propia vida, que ya se debería quitar eso.  Incluso yo pienso que a nivel de análisis literario se debería empezar a cuestionar más esa necesidad de señalar influencias directas, y más ahora que hay tanta información; estamos bombardeados y es difícil decir fulano de tal me influyó.

Entrevistadoras: Tus libros de poesía son fascinantes; tus poemas hablan mucho de la naturaleza, de los árboles.  ¿De qué manera la naturaleza ha modificado tu perspectiva?

Belli: Yo fui árbol en una vida anterior; estoy convencida de eso.  Pero además, es desde antes de La mujer habitada que está siempre presente el árbol; el árbol y mi cuerpo como parte de la naturaleza, como un árbol.  La naturaleza influye enormemente en mí porque creo que siendo nicaragüense vivís en un espacio físico tan absolutamente cercano a la naturaleza.  A mí me llama incluso la atención la diferencia cultural, yo no sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero yo he notado que nosotros cuando venimos aquí a Estados Unidos, mi esposo que es norteamericano, siempre quiere andar en el campo, quiere ir a hacer “hiking, “climbing”, todo eso.  Yo por lo menos he tenido que readaptarme porque uno cuando viene de los países como los nuestros, te querés esconder de la naturaleza; la casa se convierte en un espacio importante y es como placentero estar en tu casa, sentarte con los amigos; es más una cultura de conversación que una cultura de actividad afuera, de actividad “outdoors”, o en las afueras, porque creo que la naturaleza la tenemos metida por todas partes.  En un país como Nicaragua no hay esa división tan clara porque las ciudades no son tan grandes y la naturaleza es extremadamente poderosa.  Cuando estás en el trópico te enfrentás a las lluvias, a los volcanes, a los torrenciales, los terremotos, los huracanes.  La vegetación se mete por todos lados; si no se mete la vegetación se meten los comejenes, se meten las hormigas.  Realmente es una relación íntima con la naturaleza que no la viven ustedes aquí; no se vive de la misma manera.  Y creo que también tiene que ver con esa concepción de integralidad del ser humano como parte de, y no separado de. Creo que también tiene que ver con lo femenino, de sentirte parte de un proceso natural, un espacio natural, tu cuerpo como un árbol, como un animal.  Es decir que esa equivalencia que te da el dar vida, te da una relación diferente con lo que produce vida y con la vida de la naturaleza.

Entrevistadoras: ¿Es el medio ambiente un tema con el que quieres comunicarte con la nueva generación de lectores?

Belli: Sí. Aunque hasta Waslala no lo había hecho conscientemente, pero a medida que vamos sintiendo el peligro de lo que nos está pasando en el mundo, creo que una de las maneras en que puedo aportar es precisamente desarrollando ese amor por la naturaleza, tratando de seducir al lector con lo hermoso que tenemos y lo importante que es conservarlo porque creo que no solamente señalando y regañando se logra cambiar las actitudes, sino que también a nivel de la apreciación de lo que tenemos.  Apreciar lo que tenemos para que no se pierda, para que estemos concientes que es finito.  Esa es una cosa muy nueva dentro de las categorías que se manejan actualmente, que en mi generación, cuando yo era jovencita no pensábamos siquiera que el mundo se fuera a acabar.  Lo finito es de la generación de ustedes, digamos que ya es una categoría nueva.

Entrevistadoras: Regresando a la temática de la mujer que vemos que es una de las más fuertes en tu escritura: vemos a la mujer que se rebela ante la sociedad y que dentro de ella misma hay una revelación bastante grande.  En tu primera novela, La mujer habitada, nos presentaste a Lavinia, una mujer que pasa por su propio proceso de liberación dado al contexto histórico que le toca vivir.  ¿Qué era para ti una mujer fuerte en aquel periodo, y que es para ti una mujer fuerte hoy? ¿Hay constantes? Y como seguimiento, ¿cómo ves la presente situación de la mujer en Nicaragua dentro de lo que es esta nueva y otra fase del sandinismo?

Belli: Bueno mirá, para mí, una mujer fuerte antes era aquella capaz de romper con esos límites que te ponen los roles, por ejemplo, para participar en una lucha colectiva como fue el caso de la lucha contra la dictadura de Somoza, porque realmente requería de una enorme fuerza, sobretodo si ya estabas metida en un rol tradicional como era el rol de madre, esposa, etc. Tener la capacidad de ver que era parte de tu rol también, que parte de tu ser madre, de tu ser mujer, tenía que ver con participar en esta lucha, requería pues, no sé si de fuerza pero de lucidez, de un nivel de conciencia.  O de conciencia o de opresión.  En el caso mío fue más de conciencia; en otros casos era la propia situación opresiva que estaba viviendo la gente, que te mataban un hijo, que te agredían, que te violaban, que te quitaban lo que tenías, que la pobreza terrible que vivía tanta gente.  Eso era el factor determinante.  Para otros sectores de la sociedad como la pequeña burguesía, los intelectuales, era más bien un asunto de conciencia lo que motivaba a participar.

Entrevistadoras: Y cómo ves a una mujer fuerte hoy.

Belli: Todas ustedes son mujeres fuertes.  Hoy estaba precisamente viendo a una mujer embarazada de siete meses pasando revista a las tropas en España porque la acaban de nombrar Ministro de Defensa.  Eso es algo extraordinario.  Carmen Chacón se llama.  Esta mujer tiene treinta y siete años, fue la coordinadora del Partido Socialista (el PSOE) en Cataluña y le entregó a Zapatero en estas elecciones casi el cincuenta por ciento, es decir la victoria más grande que jamás ha tenido el PSOE en Cataluña.  Este año el partido tuvo la victoria en Cataluña bajo el mando de esta mujer y entonces Zapatero la nombra Ministro de Defensa cuando tiene siete meses de embarazo.  Me mandaron el video y ahí sale ella caminando, pasando revista a las tropas y dándoles la primera orden.  Estaba yo todo el día procesando esto, ¿qué quiere decir esto? ¿Cómo se puede leer? ¿Va a disolver el ejército? Porque te podés poner a pensar, ¿qué hace una mujer? O es una metáfora de estos hombres defendiendo la vida porque ella está embarazada, entonces lo podés ver desde la parte positiva o lo podés ver desde la contradicción enorme entre la vida y lo que representan las armas.  Es bien interesante y por supuesto todos los periódicos empiezan a hablar sobre qué va a hacer cuando nazca el bebé, de cómo va a hacer para tomarse una licencia de maternidad de seis semanas cuando tiene ese cargo.  Para mí esa es la imagen de fortaleza.  Zapatero en este momento acaba de hacer un gobierno donde en el gabinete hay más mujeres que hombres.  Ese es un proceso interesante a seguir en España, a nivel de los cambios de roles, de género.

Entrevistadoras: Pero parece como si la mujer fuerte hoy en día tiene más y más responsabilidades, por ejemplo en situaciones como ésta, combina la maternidad y un cargo tan importante. ¿Qué va a pasar, simplemente qué tiene a cargo mucho más o que se comparten las responsabilidades?

Belli: Sí, sí. Eso es precisamente el tema de mi próxima novela.  Porque yo pienso que para que realmente exista la liberación femenina tiene que haber un replanteamiento total a partir de la maternidad porque la maternidad es el eje que divide a la mujer y al hombre.  La sociedad no está organizada para aceptar la maternidad como un tema de interés social.  La maternidad está circunscrita a la mujer.  Entonces tiene que haber un replanteamiento total, una reorganización de todo que creo que es donde estamos llegando porque la tecnología nos lo va a permitir, porque por ejemplo, vas a poder tener oficinas virtuales.  En general, la tecnología te va a permitir que se dé esa revolución que falta.  Que la mujer no tenga que estar en esa disyuntiva entre su carrera y su maternidad que es lo que está causando que en Europa se haya caído la tasa de natalidad tan enormemente.  Entonces yo creo que es un tiempo bien interesante pero que en el que ustedes, las mujeres jóvenes, van a tener una responsabilidad bien grande en cómo enfocan el tema.  Porque a mí me parece que el feminismo se ha quedado muy circunscrito al aborto, a los derechos reproductivos, y realmente lo que tenemos que plantearnos es cómo reproducirnos sin perder nuestro lugar en la sociedad y sin dejar de ser entes productivos, sin dejar de tener vidas ricas y dar todo nuestro potencial.  ¿Cómo va a aceptar el mundo perder el potencial del cincuenta y dos por ciento de la población mundial?

Entrevistadoras: La tercera parte de la pregunta era ¿cómo ves la situación actual de la mujer en Nicaragua ahora con esta nueva y otra fase del sandinismo?

Belli: Muy mal, muy mal, porque a este sandinismo nosotros no le llamamos sandinismo sino “danielismo”.  Este el gobierno de dos personas, Daniel Ortega y su esposa. La pareja presidencial, como le dicen en Nicaragua, donde ella ha accedido a una posición de poder sin haber sido elegida por nadie, únicamente por ser la esposa de Daniel Ortega.  Es una posición a la que ambos llegaron sacrificando un montón de principios.  Entre estos principios, uno de los más graves es que antes en Nicaragua desde el siglo diecinueve una mujer que saliera embarazada y el embarazo pusiera en riesgo su vida—por diabetes, por presión, por lo que fuera—podía una junta de tres médicos decidir si el embarazo se interrumpía.  Esto era si la madre pudiese morir por el embarazo.  Y ahora prohibieron el aborto terapéutico.  Ahora el aborto terapéutico está prohibido, penado.  A cualquier médico que lo practique le dan de cinco a ocho años de cárcel.  Eso ha causado un efecto bien grande a nivel de la muerte materna en Nicaragua porque los médicos tienen miedo hasta de tratar los embarazos ectópicos.  La situación de la mujer está fatal.  Se ha desatado mucha violencia contra la mujer en toda Centroamérica; yo no sé a qué se debe porque en Guatemala los crímenes contra las mujeres son casi tan graves o más que lo de Ciudad Juárez, diría yo.  Es decir que hay una parte positiva que es que las mujeres están teniendo relevancia dentro de la sociedad pero no en Nicaragua.  En Nicaragua se suponía que el Frente Sandinista iba a darles el cincuenta o el treinta por ciento de los puestos a las mujeres pero no ha sido así.  Todas las mujeres ministros que ha puesto este gobierno han sido despedidas en condiciones terribles, con mucha falta de respeto, muy repentinamente.  De manera que ha sido bastante negativo.

Entrevistadoras: En tus primeras novelas, la búsqueda de una identidad es bastante central y está en estrecha relación con el territorio: territorio e identidad van juntos en tu obra, sin embargo, tomando en cuenta los diferentes temas de tus novelas,  ¿te parece que hay una tendencia a desterritorializar la identidad?

Belli: En mis novelas la territorialidad es más amplia que Nicaragua porque hay varias cosas.  Por un lado, en Sofía de los presagios, que es la segunda novela, aquí está planteado un poco que las mujeres que somos avanzadas, de vanguardia o que queremos cambiar la forma en que el mundo se relaciona con nosotras, somos como gitanas.  Este es un poco el paralelo que yo hago, porque no tenemos patria.  De alguna manera una crea su propio espacio, donde quiera que vos estás tenés que crear un espacio de identidad que es ese territorio y pasamos tratando de disputar ese territorio que tiene muchas expresiones.  Sofía se trata de una rebelión y yo trato de hablar del campo porque la revolución existe en esa novela.  Pero en cierta manera lo que yo quería probar también era que el tiempo en lo rural se mueve a un paso muy diferente al tiempo urbano, entonces los cambios toman muchísimo más tiempo, la sociedad es mucho más atrasada.  Eso por un lado.  Yo, claro, tengo una identificación con Nicaragua porque es el amor de mi vida, y además por la naturaleza.  Pero esta territorialidad yo la veo mucho más en la poesía que en la novela.  En la poesía es indiscutible esa territorialidad que se expresa porque mi poesía es totalmente autobiográfica.  En mi poesía no invento nada, todo es más bien un retrato de lo que me está pasando, bien personal.  Pero en la novela yo invento territorios.  Waslala está basado en cierta manera en Nicaragua, pero también es inventado.  Waslala es una novela política, es una crítica también a los Ortega porque esos hermanos Espada son una caricatura de los hermanos Ortega de Nicaragua.  Entonces, hay cambios pero no sé si son un cambio tan radical.  En La mujer habitada se trata de un país inventado que es Faguas.  Entonces no sé si te contesto tu pregunta.

Entrevistadoras: Sí. Y hablando de esta formación de identidades nuevas de acuerdo al territorio y ahora viniéndonos a Estados Unidos, ¿qué significa para ti ser una centroamericana en Estados Unidos?

Belli: Es una dislocación bien profunda.  Eso porque no me he reconciliado, porque tal vez no me siento que pertenezco a este país.  Mi sentido de pertenencia sigue estando ligado a Nicaragua.  Me siento como una pasajera en este país porque realmente aunque paso parte de mi tiempo en este país toda mi referencia afectiva, política sigue estando en Nicaragua, porque yo lo he decidido de esa manera.

Entrevistadoras: Y para tu proceso de escritura, ¿qué ha significado vivir en los Estados Unidos?

Belli: Para eso ha sido muy positivo porque me permite ese espacio de recogimiento.  Yo digo que escribo en los Estados Unidos y vivo en Nicaragua porque estando en Estados Unidos me ha permitido ese espacio de silencio, de concentrarme en escribir; vivir aquí me ha permitido el acceso a librerías, a información para la investigación.  Y también el tener ese contraste de mundos que creo que es bien importante, sobretodo para el pensamiento moderno porque te ayuda a cuestionar tanto un lado como el otro.  Entonces ya no es posible ni idealizar el lugar de origen, en este caso Nicaragua, ni idealizar el desarrollo.  Te das cuenta que son dos polos pero que la solución no está en ninguno de los polos, que está en algún lugar que no es en esa utopía que ya no la estoy hablando como una utopía socialista, sino como ese lugar de conjunción donde puedan existir esas dos realidades de alguna manera.  A la media pues, que es a lo que deberíamos aspirar, a no tener esas enormes desigualdades en el mundo.

Entrevistadoras: Pasando a tu obra en general, vemos un afán por contribuir a la formación de la memoria de un país y de la gente, pero también por reescribir la historia al proporcionar este punto de vista femenino que no existe.  En El pergamino se ve por primera vez la reescritura de un personaje histórico de España, y aunque ya nos mencionaste un poco de cómo surgió el interés por reescribir la historia de Juana la loca, nos interesa que nos cuentes un poco más de ello.  También me estaba acordando de la película reciente de María Antonieta que también surgió de un libro que fue una reescritura, ¿ves alguna película basada en tu libro?

Belli: No, realmente fíjate que una de las cosas que no me ha seducido a mí mucho todavía es escribir para el cine o pensar tanto en el cine.  Pienso que soy escritora de escribir y cuando escribo no estoy pensando en si se puede hacer cine.  Mas bien yo creo que tiene su realidad diferente cada cosa.  Pero el caso de Juana fue una casualidad total, realmente.  Yo estuve interna en un colegio en España desde los catorce a los dieciséis años, y durante el tiempo que estuve interna ahí fui al Escorial y vi un retrato de Juana la loca y el guía que nos iba acompañando, a mi mamá y a mí, contó la leyenda de Juana la loca.  Entonces cuando yo empecé a escribir una novela que era mas bien una especie de “coming of age store”, una historia roman a clé o qué sé yo, yo iba a escribir un poco de esta muchacha que estaba interna en el colegio y entonces me acordé de esa visita al Escorial.  Pero yo estaba escribiendo porque a veces me pongo a hacer ejercicios, como de descripción que no sé a dónde me van a llevar porque a veces me llevan a algún lado y a veces no me llevan.  Ese es parte de mi proceso de escribir y si a las cincuenta páginas no he llegado a ninguna parte lo boto o lo dejo ahí, pero hago estos ejercicios a menudo.  Entonces, recordé a Juana y pensé, voy a investigar si es verdad que esta mujer estaba loca pues uno está acostumbrado a tanta injusticia con las historias de las mujeres que están contadas desde perspectivas tan machistas. Entonces empecé la investigación y me quedé completamente apabullada porque era tan obvio para mí que a esa mujer la encerraron por intrigas de poder y no porque realmente estuviese loca.  Toda la manera en que estaba contada la historia de ella, en las crónicas, en las referencias históricas, me pareció tan masculina, tan falta de sensibilidad y de poder entender lo que podía haber estado pasando esa mujer.  Me fui compenetrando con el personaje hasta el punto en que sentí casi una necesidad de contar su historia, de que alguien, una mujer moderna que podía tener la mirada capaz de atravesar todos esos velos que le habían puesto a ella; una mujer que pudiera sacarla de ahí y hacerle justicia.  Eso fue lo que me llamó la atención.

Por otro lado, tengo una memoria que escribí que se llama El país bajo mi piel que es una memoria directa.  Eso es una reescritura sin ser reescritura, porque creo que toda recopilación de la memoria es en cierta manera una reescritura.

Entrevistadoras: Cuando escribes, ¿cuál es el lector en el que estás pensando, al que quieres llegar? Porque cuando estaba leyendo algunas de tus obras, me preguntaba si los hombres son reacios a leerlas, como en las películas, si creen que se trata de un “chick flick” no las quieren ver. Sería muy interesante que más hombres leyeran tu obra. ¿Cuándo escribes, cómo es ese lector al que quieres llegar?

Belli: Escribo un poco pensando en lo que a mí me gusta porque hay un lector ahí pero no lo tengo muy claro.  De repente pienso en alguna amiga, en alguna persona, pero generalmente yo creo que escribo pensando en lo que yo quiero decir más que en lo que va a pensar el que me va a leer.  La verdad es que hay muchos lectores hombres de mi obra.  Es interesante porque yo recibo en mi página Web cantidades de cartas de hombres, y muchas veces que voy al exterior y hago recitales hay bastantes hombres, pero claro que en mi público hay más mujeres que hombres.  No es tan exclusivo, pero sí me imagino que alguno habrá que lo pensará como literatura “chick”, “chick lit, por los temas, pero eso no me importa porque realmente aunque yo escribo para los dos, para mí es importante que el hombre lea la visión femenina a partir de sí misma, no a partir de la concepción masculina de la mujer.

Entrevistadoras: Dado al cambio radical de clima político y social que ocurre con la finalización de las guerras en Centroamérica y la inserción de esta región en el nuevo sistema neoliberal, la literatura centroamericana surgida de las guerras inevitablemente hoy adquiere nuevas dimensiones. ¿Cómo situás en el hoy de posguerra a la vasta literatura centroamericana surgida de aquel período? ¿Cómo sugerís que sea leída?

Belli: Depende, porque yo pienso que surgió dentro de la literatura del período revolucionario  y de confrontaciones en Centroamérica, una literatura que se puede inscribir dentro del género testimonial.  Este fue muy importante como parte de la memoria histórica.  No sé quien era que decía que la única manera de contar la historia honestamente era a través de la autobiografía porque estás hablando a partir de un referente que es subjetivo, que no estás engañando a nadie pretendiendo decir que esto es lo que objetivamente pasó.  Con un referente que es subjetivo el lector sabe que está leyendo la opinión de alguien.  Creo que la literatura centroamericana está muy marcada por el enfoque sociológico pues trata de desentrañar los procesos sociales.  Incluso desde antes, porque Miguel Mármol es bastante anterior a todo esos procesos revolucionarios pero habla precisamente del origen de esos procesos revolucionarios.  Entonces si querés trazar la historia hacia atrás, todo ese proceso ya está en la literatura centroamericana previa.  La literatura de posguerra es interesante porque realmente pienso que en parte, es la literatura del desencanto, de la disolución, de las secuelas que dejó la guerra.  Yo pienso ahora en una novela muy buena de una escritora chilena, Mónica Zalaquett, ella vive en Nicaragua desde hace muchos años.  Escribió Tu fantasma, Julián.  Esta es una novela hermosa que casi no se conoce.  Es sobre un reencuentro entre un Contra y su hermano que peleó al otro lado.  Y de eso hay bastante escrito.  Creo que esos libros son un poco la recapitulación y la reevaluación de lo que pasó.  Pero en realidad creo que todavía estamos muy cerca del hecho histórico para que haya una reevaluación—para que la ficción esté más marcada.  Porque pienso que más que todo, hay libros de recuento de la memoria, por lo menos en Nicaragua.  Por ejemplo, yo no he podido conseguir un libro de Horacio Castellanos Moya, que dicen que es excelente.  Me encantaría leerlo.  Después tenés a Rodrigo Rey Rosas, que es totalmente otra cosa.  Y hay toda esa tendencia a salirse del espacio, a buscar por otro lado, un poco yo me siento así con Juana (El pergamino), que hay una necesidad de poner un espacio de silencio para procesar, no apresurarse, hacer una evaluación, o para permitir que la pasión—todavía la pasión está muy viva— no te deje la distancia suficiente para poder convertir en un tema literario esa vivencia. Yo creo que todavía no existe la distancia suficiente para convertir esa vivencia en un tema literario.  Y como nosotros en Centroamérica, en Latinoamérica, estamos tan acostumbrados a convertir las vivencias en temas literarios, yo creo que eso explica un poco que nos hayamos salido de esa realidad, porque esa imposibilidad afectiva, casi emocional, hace que busquemos otros temas de qué escribir, de cosas que no tienen nada que ver con este espacio.

Entrevistadoras: Volviendo la vista atrás, y como lectora que lee desde un lugar muy especial, desde el ejercicio de la escritura, ¿cuál sería tu recuento de los aportes, aperturas, énfasis, olvidos y puntos ciegos de la literatura del Boom?

Belli: Yo veo sólo cosas buenas en la literatura del Boom.  Yo sinceramente pienso que fue un aporte extraordinario en todos los sentidos porque fueron tantas cabezas brillantes coincidiendo en un tiempo histórico cada cual con una individualidad bien marcada.  A veces sucede que hay escuelas.  Ellos no fueron una escuela.  Coincidieron en el tiempo pero no en el estilo ni en la tendencia.  Claro, cada quien tuvo sus adeptos; su gente que siguieron, que fueron más bien seguidores de cierto escritor.  Pero yo creo que si hablás de las figuras centrales como Carlos Fuentes, García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar, José Donoso, ellos tuvieron una luz extraordinaria, alumbraron la renovación de las letras latinoamericanas.  Con cierta injusticia hecha a muchos grandes escritores que debieron haber merecido más relevancia de la que llegaron a tener.  También fue un fenómeno mediático la literatura del Boom.  Por eso la conocemos tan bien y no conocemos mucho a Miguel Ángel Asturias o a Arguedas, o que sé yo, porque no tuvieron ese mismo lanzamiento, porque también los del Boom quebraron el cerco de la literatura latinoamericana en términos de traducciones, de salir al mundo editorial más ancho.  Esto coincidió con el descubrimiento que hicieron los editores de que la literatura latinoamericana podía ser vendible en el primer mundo.  También de ahí hay que ver qué ha hecho el realismo mágico sobre todo—creo que ha sido una fiebre que también ha sido abusada en América Latina como fórmula, aunque es cierto que el realismo mágico es una realidad en nuestros países. Por ejemplo te voy a decir que en Nicaragua el Presidente del Consejo Supremo Electoral tiene un pingüino en su casa. Se los juro—alguien le regaló un pingüino. Es un tipo que es millonario porque es bien corrupto, entonces tiene un cuarto frío en su casa y allá tiene un pingüino. Se pueden imaginar, el realismo mágico. Yo lo cuento eso en un libro y todo mundo cree que es un invento. También hay que entender que la gente que usa el realismo mágico en cierta manera es compelida por la propia realidad. Pero también se abusó bastante, hubo mucha copia del estilo. Todo mundo quería ser el próximo García Márquez.

Entrevistadoras: Sabemos que vienes de participar como miembro del jurado de la segunda edición del Premio Iberoamericano Planeta Casa de América de Narrativa que ganó el chileno Jorge Edwards y que hubo una gran participación de escritores latinoamericanos. ¿Qué tendencias ves en la literatura latinoamericana actual?

Belli: Muy difícil de catalogar. Son bien diferentes. Por ejemplo, entre los finalistas había una que era sobre las cartas del tarot, una novela bien ambiciosa pero bastante tersa.  Había otra que era una cosa muy erótica, pero escrita por un hombre con un personaje femenino.  Esta que ganó de finalista era sobre el Opus Dei, de Fernando Quiroga, colombiano. Y también estuvo la novela de Jorge Edwards, claro, que era una novela muy hermosa, sobre una generación de escritores que en Chile estaban metidos en la cosa revolucionaria sin estar metidos; era un punto de vista del observador que no se involucra totalmente. No se puede decir que hay una tendencia.  La tendencia más clara, me parece a mí, es la que marcaron los que hablaron de McOondo.

Entrevistadoras: Sabemos que tú has escrito en dos blogs de Internet, para El Nuevo Diario y The Guardian. ¿Qué diferencia hay en el escribir en el Internet? ¿Esta forma de comunicación masiva, crees que aumenta o resta el poder de la palabra escrita?

Belli: Reta, porque estás compitiendo en un medio donde el nivel de concentración es mucho menor de la gente que está leyendo, está haciendo “zapping”, yendo de una cosa a la otra.  Entonces te obliga a un lenguaje mucho más conciso, preciso; se acabó el rococó, el barroco, todo eso del lenguaje, pero al mismo tiempo te pone en contacto.  Es un fluir de las ideas, que yo no sé cómo va a cambiar la forma de funcionar de la mente de la gente en el futuro, pero es interesantísimo ver cómo va a funcionar.  Yo veo a mi hija de 14 años que está haciendo tarea, chateando, oyendo música, viendo una película detrás de la tarea.  No sé si esto va a volverla loca o genia.  No sabés.  Yo siento que productivamente a mí me ha afectado.  Porque ahora que estuve en Nicaragua, la cantidad de tiempo que tenía para leer, para pensar, para escribir—porque estoy menos asediada por tantas cosas—era mayor. Yo como práctica de mi escritura, yo termino a las 11 de la mañana en mi casa de hacer todo lo que es “e-mail” y me voy a una oficina donde no tengo conexión de Internet.  Y entonces es la única manera que puedo escribir mi novela, porque no me distraigo.  No tengo ninguna distracción, no tengo teléfono, no tengo Internet.  Estoy allí encerrada, sólo con la computadora, solo con el Word.  No tengo la tentación.  No sé si las generaciones que vienen ahora van a poder manejar toda esa avalancha de información.  Yo siento, por lo menos, que cuando uno está con el Internet en frente, podés perder tanto tiempo.  Es como la televisión—como cuando uno se pone frente a la televisión y se queda allí hipnotizada y no estás viendo nada.  Podés pasar dos horas tranquilamente “zapping” y si te ponés a pensar ¿qué pasó?, no te quedó nada.

Entrevistadoras: ¿Proyectos para el futuro? ¿Algo más que quisieras añadirle a la entrevista?

Belli: Voy a empezar a trabajar en otra novela que es más política, sobre unas mujeres que toman el poder en un país.  Pertenecen al partido de la izquierda erótica.  Originalmente era una especie de broma, pero le estoy dando vueltas y pienso que se pueden hacer cosas, voy a ver.  Estoy apenas empezando a esbozar la idea.

Entrevistadoras: ¿Pero las mujeres llevan al poder a otra mujer, lo cual sería un inusual acto de solidaridad femenina?

Belli: Las mujeres toman el poder total.

 

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