El cielo de los hombres justos

cielo-con-nubesLos hombres justos no son un fenómeno de masas. Son tan pocos que, en la historia de los pueblos suelen quedarse prendidos en la memoria de las gentes al menos por varias generaciones.

Nicaragua, con su tradición de vaivenes políticos, de figurones oportunistas cambiando de bando según su personal conveniencia, de personajes corruptos y abiertas traiciones, cuenta a pesar y quizás incluso por la oscuridad de su clase política, con personajes cuya trayectoria íntegra demuestra que, aún en los ambientes viciados en los que cunden los malos ejemplos, es posible conservar la rectitud y la honradez.

En estos días tres de esos hombres magníficos y ejemplares han llegado al fin de sus vidas: Mariano Fiallos Oyanguren, Emilio Álvarez Montalván y el Dr. César Amador Kühl. El primero rector de la Universidad y Presidente del Consejo Supremo Electoral más profesional que hemos tenido; el segundo médico-oftalmólogo, pensador, y Canciller, y el tercero un eminente neurólogo y ciudadano ejemplar, partieron uno tras otro.

Su partida, por ser casi simultánea ahonda la sensación de vacío que nos dejan. En la época actual personas como ellos diríase que son una especie en extinción, pero no hay que dudar que esas vidas se reproducen como buenas semillas.

Cada uno llegó a ser lo que fue a través de muchos actos cotidianos de valentía frente a las tentaciones y las zancadillas de un ambiente siempre presto a validar la “viveza”, el “manejo” y la intriga. Cada uno de ellos es un testimonio de coherencia y consistencia entre ideas y vida personal, entre discurso y obra.

Ninguno era dado a malgastar palabras, a la retórica engañosa. Eran seres directos, transparentes, capaces de asumir plenamente sus actos y su responsabilidad como ciudadanos y de disentir sin miedo cuando tenían que disentir y de desafiar al poder cuando consideraron que el poder estaba actuando contra los intereses del país.

Quiero imaginarlos en ese cielo de los hombres justos, ésos que han ido iluminando el camino alternativo que podría cursar la humanidad. Aunque no sea el más recorrido ese camino existe gracias a personas como ellos. Es la vía paralela a la avaricia, el absolutismo, la xenofobia, la intolerancia, la indiferencia, la apatía, el truco, la estafa, la crueldad y todos esos males que día a día hunden a los pueblos en el espejismo de un falso progreso, un progreso sin alma, un bienestar construido sobre prácticas a menudo reñidas con la verdad, la integridad y el respeto a la vida y a la ecología.

Aunque ya no estén vivos, Mariano Fiallos, Emilio Álvarez y el Dr. Amador Kühl siguen presentes. Son el espejo donde ojalá algún día nos veamos reflejados. Esa esperanza bien merece existir para honrarlos.

Managua 7 de Julio, 2014

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