Termine de leer “El infinito en la palma de la mano” y estoy boquiabierto.
Todas las preguntas y respuestas, el dialogo que la serpiente y Eva mantienen en la novela, no son mas que las incontables dudas que en mi cabeza habitan sobre la religio y Dios (un ser que el todopoderoso, bondadoso y que juzga y castiga a diestra y siniestra)
En mi actual “crisis de fe”, este libro plasma mis pensamientos de manera exacta, aun no salgo de mi asombro. Un muy buen libro, una gran narracion. Y yo, nicaraguense viviendo 12 años en Mexico, me he propuesto empezar a leer las otras obras de Gioconda Belli. Lo unico que me entristece un poco, o no se que adjetivo utilizar … pero por qué una narrativa tan rica como la de esta obra, carece del vocablo natal de la autora? nacimos con el “vos” en la boca
… expandamoslo al mundo.
Espero y deseo que este comentario lo lea mi nueva escritora favorita, seria un honor.
Jaime Mena








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