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protestas

Paradojas y manipulaciones

El MRS se ha convertido en el pararrayos de todo el rencor acumulado por muchos contra el sandinismo de los años ochenta; un sandinismo que ya no ven más en Daniel Ortega, a quien parece están dispuestos a perdonarle hasta los mismos estilos de gobierno que a ellos los llevaron a rebelarse e irse a la Contra en los ochenta.

De mi artículo aparecido hoy en http://confidencial.com.ni/paradojas-y-manipulaciones/

El domingo dos de octubre recién pasado, vi en Cuarto Poder, pograma que dirige Miguel Mora en 100% Noticias, una discusión que me llamó la atención. No me voy a referir a todo lo que se habló sino a dos cosas: una por paradójica y la otra por considerarla manipuladora.

La primera: uno de los invitados, el periodista, Moisés Absalón Pastora, en referencia a que si un diálogo debía o no incluir al MRS, dijo que él no consideraba que el MRS debía estar en ningún diálogo sino hasta que sus integrantes se hicieran responsables de los males que habían causado en los ochenta, de las desgracias que habían acarreado para Nicaragua en esos años. Este señor me reveló una significativa paradoja: A quien se le reprocha su sandinismo, ya no es a Daniel, ni al FSLN con quien cómodamente conviven, sino al MRS. El MRS se ha convertido en el pararrayos de todo el rencor acumulado por muchos contra el sandinismo de los años ochenta; un sandinismo que ya no ven más en Daniel Ortega, a quien parece están dispuestos a perdonarle hasta los mismos estilos de gobierno que a ellos los llevaron a rebelarse e irse a la Contra en los ochenta.

Es verdaderamente pasmosa la manera en que la mente humana busca chivos expiatorios y exime a los poderosos de sus responsabilidades. Como dice el dicho: “al perro más flaco se le pegan las pulgas”. La paradoja es mayor cuando se recuerda que el MRS se separó del FSLN por su desacuerdo con Daniel Ortega sobre la importancia de recuperar la democracia y sostenerla como principio. Ortega no cedió. Jugó a la democracia para llegar a desmantelarla. De ese enfrentamiento surgió el MRS.

En el aspecto manipulador, debo mencionar la intervención de Edén Pastora. Edén, repitió lo que parece ser la línea “oficial” Orteguista en relación al NicaAct: los responsables de que se hayan discutido sanciones contra el quiebre de todo el aparato electoral legítimo y el fin de sistema democrático en Nicaragua, en el Congreso de EE UU, son un grupo de nicas que se reunieron en Washington con personeros del Gobierno de EE UU. Pastora llevaba una foto, la exhibió ante las cámaras y dijo que esos eran los del MRS reuniéndose en Washington, yendo de vende-patrias a pedir sanciones. Sergio Marín, otro panelista, intervino y le empezó a mencionar nombres de las personas que estaban en la foto y que no eran del MRS. Del MRS sólo había una persona en la foto. Sin embargo, él le achacó toda la culpa al MRS. Interesante.

Ahora bien, ¿quién ha dicho que denunciar ante la comunidad internacional las actuaciones lesivas de la democracia del gobierno de uno, sea ser “vende-patria”?

En los setenta, yo y muchos como yo, militantes del FSLN, viajamos exhaustivamente por Europa y Estados Unidos denunciando el desgobierno y la dictadura de Somoza. Cerradas todas las vías de protesta y cambio cívico en nuestro país, debíamos dar cuenta de lo que sucedía en Nicaragua bajo Somoza, y sí, pedir que la comunidad internacional, actuara y le pusiera presión al dictador, puesto que a nosotros todas las puertas se nos habían cerrado.

La discusión del caso de las sanciones a Nicaragua en el Congreso de EE UU, tuvo que ver, no con estos representantes recibieran una delegación nicaragüense, sino con que, Ortega, con sus acciones, les sirvió en bandeja los argumentos que estos Congresistas, muy conservadores, necesitaban para armar su caso ante los demás.

Pero esta película también la vimos. Las sanciones serían un desastre, pero el único que puede impedirlas es el mismo Ortega. Pero no las impedirá. Más bien las utilizará contra la oposición, echándole la culpa de sus arbitrariedades.

El MRS se debe sentir bastante orgulloso de haberse convertido -igual que lo fue el Sandinismo en el pasado- en la fuerza política a la que le teme el poder autoritario y sus aliados más cercanos. Posición difícil sin duda, pero difícil es el camino de una oposición verdadera en un país de una política tan manipulada y socavada como éste.

Aunque no milito en el MRS, soy una fiel simpatizante. Las evidencias demuestran que se ha ido colocando como el partido más recto y consecuente en su proceder. El día que me decida a militar de nuevo, ya sé dónde ir.

No quiero dejar de reconocer el programa de Miguel Mora. Hubo un debate y eso, de por sí, es un logro muy grande en este país. No veía usualmente este programa pues no veo mucha TV, pero lo felicito.

Poder y anarquía

Está comprobado que todo sistema autoritario carga en sí las semillas de su propia destrucción. Lo sé porque yo misma viví la construcción e imposición de una revolución que, a pesar de sus logros y buenas intenciones, se arrogó para sí la única verdad política aceptable y en nombre de ésta manipuló leyes, instituciones y decretos a su antojo, aplastó a la oposición y actuó con la arrogancia de un poder absoluto que la llevó a creer en la continuidad indefinida de su mandato. Tan seguro estaba el FSLN de su invencibilidad en 1989, como lo está su nueva encarnación Orteguista en 2014.

Ya el cuidado por la apariencias del primer mandato post-revolucionario de Daniel Ortega en el que se crearon alianzas y se respetó medianamente la autonomía de las instituciones, sobre todo del Ejército y la Policía, pasó a la historia. En este segundo período ha culminado el proceso de fusión estado-partido de los ochenta, tanto en las instituciones como en el aparato militar. Las reformas constitucionales han develado el tipo de poder vitalicio que se piensa implantar sin importar los costos. El país entero ha pasado a ser un feudo político del FSLN y la única área “protegida” de la dominación partidaria es la economía privada y el libre mercado puesto que bajo el slogan socialista, lo que opera es el capitalismo con obvias ventajas individuales para la nueva nomenclatura.

Como suele suceder cuando se instala este tipo de poder absoluto, la mayoría de la población acude al “cristianismo y la solidaridad” ajena, para subsistir en el centro de un laberinto de favores, burocracias, precios personales y políticos, chantajes y amenazas veladas si no se afilia al bonachón y dadivoso partido. El temor a convertirse en paria o sufrir represalias conduce ya sea a la calculada actitud “apolítica”, ya sea al abyecto servilismo dispuesto a aprovechar la “generosidad” de un régimen que requiere del aplauso y los vítores de la multitud para convencerse de que el pueblo los ama y los seguiría por tierra y por mar.

No es entonces la dictadura de Somoza la que Daniel Ortega está repitiendo. Lo que está repitiendo es la fórmula que ya fracasó en los ochenta, sólo que esta vez con una economía liberal y una libertad de prensa ilusoria restringida a pocos medios y bajo la premisa de que cualquier mensaje puede ser mediatizado rápidamente a través de un emporio de comunicación que incluye numerosos canales de TV, radios o en su defecto huestes de jóvenes empoderados que están dispuestos a imponer a golpes, propinados no sólo con gusto sino también con impunidad, las verdades absolutas de su partido.

Suele decirse que fue la guerra de la Contra lo que derrotó al sandinismo en 1990. Pero hay que decir que el cansancio de la gente era también el reflejo de otro cansancio, el que se percibía en las bases; el hartazgo ante el verticalismo, las jerarquías y las arbitrariedades partidarias justificadas por la disciplina y la necesidad de una “unidad sandinista” frente al enemigo, que fomentaba la auto-censura e impedía la crítica interna. La consigna “Dirección Nacional Ordene” era una demanda de sumisión a la militancia que –por esa sicología extraña de las masas- se sentía más revolucionaria en la medida en que más se disponía a obedecer cualquier mandato sin rechistar. No hacerlo, se nos decía, era una “amenaza” para el proyecto revolucionario.

Esa mentalidad de masa anónima, obediente y sin rostro, es patente en el comportamiento de los individuos dentro del FSLN post-revolucionario, inhibidos de tener opinión propia pública y forzados a repetir el discurso oficial si es que llegan a hablar del todo. Hasta el Presidente es víctima de una política de comunicación que le impide escuchar las preguntas de los periodistas de su propio país y lo obliga a largas peroratas desde las tarimas, diatribas para las que no es muy dotado. En este aspecto los ochenta fueron un oasis donde al menos se percibía el quehacer colectivo y la diversidad de criterios de la cúpula dirigente.

A falta de una oposición consolidada, pues la actual no ha logrado aún ni la endeble unidad de los 80, y por lo mismo ha sido diezmada, inutilizada o sufre compras o infiltraciones, la oposición que podría surgir de continuar la voracidad del poder monopolizando el país y cerrando alternativas cívicas, es la de grupos anárquicos. Lo más preocupante de la masacre del 19 de Julio, a mi juicio, es precisamente esta posibilidad; que se trate de ataques políticos hechos por pandillas sin programa, movidos por el rencor y la impotencia; ataques terroristas contra civiles inocentes, una violencia peligrosa y malsana con el agravante de que puede conducir, como parece estar sucediendo, a una cacería de figuras menores de la oposición convertidos en chivos expiatorios en aras de cubrir la falta de pistas reales de la policía.

La actuación extraña y sicológicamente aterrorizante que han escogido las autoridades para llevar a cabo estas redadas, está obviamente diseñada para producir miedo y espanto, pero así como puede ser efectiva en algunos casos, puede tener el efecto exactamente contrario en otros. “Violencia crea violencia” se usó en algún momento de los sesenta como justificación de las acciones guerrilleras.

Como mujer ciudadana voy sintiendo la angustia subir de tono en el país. Se repite la terquedad y arrogancia de los ochenta, los errores que culminaron en muertes innumerables, ceguera y por último derrota. Quisiera creer que todavía hay tiempo de reflexionar. El asunto del canal, por ejemplo, si no se maneja con el consenso ciudadano y la transparencia y profesionalismo que merece el futuro del país y de las nuevas generaciones, nos traerá innumerables desgracias. Los afectados nicaragüenses maltratados reaccionarán. Este es un país que puede tardar, pero cuyas reacciones explosivas han sido tan constantes como su geografía volcánica.

Ortega y compañía deben comprender que tanto poder es un arma de doble filo. Requiere de un alto grado de responsabilidad, visión y humildad. No es garantía, ni carta blanca para hacer cualquier cosa.

Publicado en Confidencial

El cielo de los hombres justos

cielo-con-nubesLos hombres justos no son un fenómeno de masas. Son tan pocos que, en la historia de los pueblos suelen quedarse prendidos en la memoria de las gentes al menos por varias generaciones.

Nicaragua, con su tradición de vaivenes políticos, de figurones oportunistas cambiando de bando según su personal conveniencia, de personajes corruptos y abiertas traiciones, cuenta a pesar y quizás incluso por la oscuridad de su clase política, con personajes cuya trayectoria íntegra demuestra que, aún en los ambientes viciados en los que cunden los malos ejemplos, es posible conservar la rectitud y la honradez.

En estos días tres de esos hombres magníficos y ejemplares han llegado al fin de sus vidas: Mariano Fiallos Oyanguren, Emilio Álvarez Montalván y el Dr. César Amador Kühl. El primero rector de la Universidad y Presidente del Consejo Supremo Electoral más profesional que hemos tenido; el segundo médico-oftalmólogo, pensador, y Canciller, y el tercero un eminente neurólogo y ciudadano ejemplar, partieron uno tras otro.

Su partida, por ser casi simultánea ahonda la sensación de vacío que nos dejan. En la época actual personas como ellos diríase que son una especie en extinción, pero no hay que dudar que esas vidas se reproducen como buenas semillas.

Cada uno llegó a ser lo que fue a través de muchos actos cotidianos de valentía frente a las tentaciones y las zancadillas de un ambiente siempre presto a validar la “viveza”, el “manejo” y la intriga. Cada uno de ellos es un testimonio de coherencia y consistencia entre ideas y vida personal, entre discurso y obra.

Ninguno era dado a malgastar palabras, a la retórica engañosa. Eran seres directos, transparentes, capaces de asumir plenamente sus actos y su responsabilidad como ciudadanos y de disentir sin miedo cuando tenían que disentir y de desafiar al poder cuando consideraron que el poder estaba actuando contra los intereses del país.

Quiero imaginarlos en ese cielo de los hombres justos, ésos que han ido iluminando el camino alternativo que podría cursar la humanidad. Aunque no sea el más recorrido ese camino existe gracias a personas como ellos. Es la vía paralela a la avaricia, el absolutismo, la xenofobia, la intolerancia, la indiferencia, la apatía, el truco, la estafa, la crueldad y todos esos males que día a día hunden a los pueblos en el espejismo de un falso progreso, un progreso sin alma, un bienestar construido sobre prácticas a menudo reñidas con la verdad, la integridad y el respeto a la vida y a la ecología.

Aunque ya no estén vivos, Mariano Fiallos, Emilio Álvarez y el Dr. Amador Kühl siguen presentes. Son el espejo donde ojalá algún día nos veamos reflejados. Esa esperanza bien merece existir para honrarlos.

Managua 7 de Julio, 2014

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Gioconda Belli on Fifty Shades of Grey -a review

Basta violencia

This review was published in the Los Angeles Review of Books, June 29th, 2012Continue reading

“Me duele un país en todo el cuerpo”

Atardecer en Managua, febrero 2009, la casita

Conferencia dictada en la Cátedra Alfonso Reyes en
Monterrey, México
Noviembre, 2012

Los países duelen. Ustedes y yo lo sabemos. Los Latinoamericanos no sólo cargamos con el dolor de la memoria de haber sido colonizados, intervenidos, explotados, sino que cargamos con los dolores del presente. Ese dolor de ver a nuestros países sufrir, llorar, atravesar por días en que no sabemos si las correntadas que se llevan tantos sueños y posibilidades y vidas, se van a llevar también todas esas esperanzas que, explícitas o no, son las que nos llevan cada mañana a levantarnos de la cama, ir a trabajar, a enamorarnos, a tener hijos.
El amor que uno siente por su país es fuerte y misterioso. Uno no ama a su país porque sea rico, o poderoso o porque suba o no su producto interno bruto. El amor al país es el amor por ese lugar del mundo donde uno sabe quién es, donde todas las referencias son familiares: la calle, el olor, el sonido de la gente, el idioma que se habla. Nosotros, no tenemos como los árboles, raíces visibles, pero nuestras piernas reconocen la tierra donde estamos enraizados. Hay una intimidad que tiene que ver con la historia, con la memoria de quienes nos engendraron, con nuestras primeras memorias: el parque donde jugamos de niño, la luz del atardecer cuando éramos adolescentes.
Y hay un sentido de pertenencia, de saber instintivamente que compartimos con nuestros compatriotas un destino común, una manera de estar en el mundo. No importa lo que nos divida, el color de la piel que cada quien tenga, hay en cada uno de nosotros un sentido de que el país donde nacimos nos pertenece. Hay una identidad, un lenguaje, una manera de movernos y hasta de sufrir que nos es particular.
Además de esta noción de patria, los seres humanos nacemos con una misteriosa conciencia íntima de cuales son las cosas que necesitamos para ser felices. Jung lo llamaba el “inconsciente colectivo”. Es esa certeza de que hay valores intangibles sin los cuales nuestra humanidad no está completa. La libertad es uno de esos valores esenciales.
Es un valor intangible, pero desde la más tierna infancia resentimos que se nos quiera restingir. Por eso nos enfrentamos a nuestros padres, porque es a través de nuestros padres que tenemos la primera experiencia de los límites de nuestra libertad.
Realmente el proceso de crecer y de hacernos adultos es el proceso de aprender a manejar nuestra libertad y de aprender a conocer los límites que el hecho de existir en sociedad nos impone. Como bien decía Benito Juarez, “el respeto al derecho ajeno, es la paz”
Los sistemas sociales, la justicia, los gobiernos son inventos humanos para delimitar esos márgenes y esos límites. Continue reading