Anecdotario, Febrero 27, 2015

Historieta de PX Molina en Confidencial.com.ni

Casi no he podido escribir y han pasado tantas cosas. Como Presidente de PEN recibí la semana pasada una delegación de quince personas de PEN Honduras, Guatemala, Estados Unidos, Canadá y Londres. Estuvo en Managua la plana mayor de PEN incluyendo su Presidente maraviloso, John Ralston Saul, su director ejecutivo Carles Torner, el gerente literario James Tennant y la especialista en América, Tamsin Mitchell. De Guatemala llegó Karla Olascoaga y de Honduras, Dina Meza. Sostuvimos reuniones en Managua y un muy interesante panel “Canal y Canales de Comunicación” que estuvo muy bien atendido por el público. Además participamos en el Festival Internacional de Poesía de Granada en el que me tocó actuar pues habían cerrado el paso al multitudinario Carnaval de la Poesía con barreras y candados sobre La Calzada, que es por donde ha transitado el Carnaval durante los diez años que hemos hecho el Festival de Poesía. Me convertí en “la poeta del alicate” por cortar los candados que impedían el paso y casi que me sentí en la Toma de la Bastilla cuando al fin la gente pudo mover las barreras y dar paso a los más de mil bailantes, el funeral y el poeta móvil. Fue muy desafortunada la actuación de la alcaldía de Granada pero no por eso perdió su brillo y belleza un festival que ha puesto a Nicaragua en el mapa literario de las Américas de una manera destacada. Me dio pena tener que marcharme pero el Viernes 20 viajé a México a la Cumbre de las Américas de PEN, donde se discutió la impunidad que rodea los múltiples crímenes y acciones negativas en Centro América y México, que impiden una verdadera libertad de expresión. Tomé muchas fotos que habría querido compartir con ustedes pero se me borraron en una de esas acciones via computadora que uno no sabe ni cómo suceden pero que son irrreparables.
Estos días me han enseñado cuánto hay que hacer aún por la libertad en nuestras tierras. Es un frágil pájaro el que debemos cuidar para que nadie le corte las alas y me dio gusto ver a tantos empeñados en cuidar y proteger ese sagrado derecho que tenemos todos a movilizarnos con libertad y a decir nuestras opiniones sin cortapisas. Regresé bien cansada y con gripe pero ya me iré sintiendo mejor y tomando nuevos bríos. A veces sueño con sólo poder escribir pero el mundo nos pide a todos que no lo dejemos abandonado mientras nos dedicamos a nuestras epifanías personales. Siempre he pensado que para escribir hay que vivir primero y eso he estado haciendo estas semanas: viviendo intensamente. .

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