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Gioconda Belli en la Feria Internacional del Libro de Costa Rica

Les dejo mi agenda en la Feria Internacional del Libro de Costa Rica, para que quienes puedan me acompañen. Aquí presentaré la Giocoteca a mis lectores costarricenses.

Viernes 22 de agosto Sábado 23 de agosto Domingo 24 de agosto
Conferencia de prensaHotel Balmoral

10:00 a.m.

 

Recital de poesía y lanzamiento de GiocotecaCasa del Cuño/FILCR

3:00 p.m.

Encuentro con escritores costarricensesPor la mañana

FILCR

Firma de librosCasa del Cuño/FILCR

4:30 p.m.

FP4

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LEA AQUI UN FRAGMENTO DE “El Intenso Calor de la Luna”

Al borde de cambios en su cuerpo que le hacen temer que su vida de mujer guapa y seductora está llegando a su fin, un accidente hace que Emma se tope con una situación que le hará descubrir que el placer y la realización personal pueden llegar cuando menos se esperan.

 

CAPITULO  1

 

De un momento a otro puede cambiarle a uno la vida. Es algo sabido  que preferimos ignorar. Suficiente lidiar con las incertidumbres cotidianas. Si encima nos mortificáramos con la idea de cuánto puede suceder de forma inusitada, viviríamos titubeando. Sin embargo algo de embriaguez tiene la noción de que todo lo que nos parece seguro y sólido puede desaparecer en un instante. Se vive a ras de esa percepción leve que aletea como pequeño insecto en la conciencia. Uno prefiere la engañosa certidumbre con que la vida dispensa mañanas y noches iguales; prefiere creer que la existencia es un manso y predecible río. Cuando oímos las historias de súbitos sobresaltos nos anclamos en la fe de que a nosotros no nos sucederá lo mismo, pero ¿quiénes somos para estar seguros?

Tomemos el caso de Emma. Va conduciendo su coche. Lleva gafas oscuras grandes, de moda. Luce absorta en la carretera. Las manos que aferran el volante son finas y cuidadas. En la izquierda lleva anillo de matrimonio haciendo juego con el de diamante de compromiso. Su mirada fija nos engaña. Parece mirar el camino, pero va mirándose por dentro. Desde hace cuatro días espera que le baje la regla, y ésta no llega. Emma es una mujer exacta. Su regla suele llegar puntual a los treinta días del mes. Porque conoce perfectamente las costumbres de su cuerpo, en la fecha precisa ella se inserta en las bragas una toalla sanitaria después de bañarse. Hacia las doce o la una, sin fallar, siente la humedad y sonríe para sus adentros. La exactitud de su ciclo y su manera de adivinarlo, le complacen enormemente.  Contraria a muchas de sus amigas que soportan estoicas esos días, sufriendo a menudo de dolores y malestares de espalda, Emma experimenta un sentimiento de ligereza y alivio que la pone de buen humor. Ella jamás, ni siquiera en su adolescencia, ha sufrido de los signos que a otras afligen.  El presagio de su ciclo no le produce granitos en la cara, hinchazón en los pies o irritabilidad.  Lo que ella siente en los días precedentes al acontecimiento, es una sensación de energía acumulada, una intensa subida de voltaje. Cuando toca la ropa de nylon, a pesar de vivir en el trópico, se electriza igual que sucede en los inviernos de los países fríos. No se explica el fenómeno de que su cuerpo produzca electricidad estática, pero que le pasa, le pasa. Se ríe de que a su marido se le alcen los vellos del brazo al acercarse y siempre le advierte que mejor se mantenga alejado para evitar terminar como pararrayos celeste. Después de varios días de sacudidas eléctricas al abrir el refrigerador o la puerta de su coche y de verse obligada a usar gel en el pelo para bajarse el friz, el rumor de alambre de alta tensión empieza a zumbarle en los oídos afectando su concentración. Es mucha la electricidad que Emma carga y cuando la puntual humedad por fin hace su aparición antes o después de almuerzo de la fecha señalada, ella cumple el ritual de encerrarse en el baño, cerciorarse del hecho y dejar que la embargue la deliciosa distensión que experimenta cuando músculo por músculo su cuerpo, como si al fin hiciese polo a tierra, se descarga de su magnética energía.

Los últimos cuatro días de esperar sin resultado que su cuerpo haga lo suyo la han alterado sobremanera. Recién cumplió cuarenta y ocho pero la madurez no ha hecho más que acentuar su aire juvenil de mujer hermosa a quien no arredran las pocas libritas de más que bien disimula destacando sus mejores atributos: el cuello largo, los brazos bien torneados, el escote que revela los pechos tersos. El rostro es dulce, ovalado con ojos más bien pequeños de largas pestañas, nariz mediana y una boca larga, sensual con un arco de cupido atrevidamente delineado con lápiz rosa oscuro. El cabello es abundante, liso, y le cae un poco por debajo de la oreja. El gusto que exuda por estar en el mundo le hace emanar una fuerza sensual, muy femenina. La idea de la vejez la espanta, pero su espanto está dirigido a la vejez lejana de los ancianos arterioescleróticos, olvidadizos, temblorosos, dependientes y ajados. Nunca antes ha pensado en cómo empieza aquello, en cómo se llega de la juventud a ese estado de ruina. Se ha sentido capaz de controlar alguno que otro dolor o rigidez en la espalda, pero esta vez no encuentra remedio. Este asunto de su regla es diferente. Conoce teóricamente que existe algo llamado menopausia, pero no quiere pensar que sea eso.  Sin embargo, su mente –ese camino por el que viaja su imaginación, mientras circula por el barrio quieto en su coche- la lleva por una senda oscura llena de señales de alerta, de grandes rótulos iluminados encendiéndose intermitentes que anuncian MENOPAUSIA, el fin de su feminidad.

Ernesto Arrola tampoco mira por donde va. Ha salido a buscar a un colega carpintero para pedirle prestada la cola para madera que requiere para terminar un par de sillas que fabrica por encargo. Está corto de dinero y él y el amigo se ayudan en situaciones similares. Encuentra el taller del otro cerrado y va de regreso pensando en la clienta que llegará mañana. Imagina lo que le dirá cuando, a pesar de lo prometido, él no pueda cumplir a tiempo. No lo intimidan sus clientes, en general, pero esta doña en particular es especialmente altanera y sabe cómo hacerlo sentir pequeño, incapaz. Le recuerda a su madre. Le saca el niño malcriado que lleva dentro. Tendrá que soportar su diatriba y se pregunta si podrá hacerlo sin que la propia arrogancia lo lleve a pedirle que jamás vuelva a poner pie en su taller, lo cual sería una lástima pues es una buena clienta a pesar de todo y él la necesita, necesita que ella le pague las sillas. Fibroso, delgado, alto, lleva dos o tres días de barba sobre una cara precisa de escultura clásica; los rasgos estilizados, la nariz larga y recta, los pómulos altos y la piel  como azúcar quemada. Confiado de sí, cómodo en su cuerpo, transmite en su andar una cierta desfachatez, un aire despreocupado. No sonríe pero se adivina que lo hace con facilidad por el trasfondo de ironía con que miran sus ojos. Del pelo oscuro abundante le cae un mechón sobre la frente.  Sólo las manos inquietas, los brazos tensos revelan un carácter acostumbrado a enfrentar con determinación cualquier cosa que le sirva la vida. Recién nota que dejó el taller sin cambiarse los zapatos y que calza las sandalias de cuero viejo que un cliente italiano dejó olvidadas dentro de un baúl antiguo que llevó a reparar pero que nunca recogió. Ernesto no posee mucho pero es pulcro. No le gusta salir desarrapado. En fin, se consuela, es poca la gente que se fija en los pies de los demás, pocos son los que tienen miradas entrenadas como la suya. Los pies de la gente lo llaman como magnetos, los de las mujeres sobre todo. No podría vivir con una mujer de pies feos, por muy linda que fuera. En cambio, los pies lindos lo excitan. Más de un domingo va al muelle del lago a ver pasar los pies de las paseantes. Le basta que pase un par hermoso para tener sus fantasías eróticas cubiertas para la semana. En su barrio sólo hay una mujer de pies bonitos. Se pregunta si estará de turno en la farmacia. Piensa que pasará a verla antes de regresar a su casa. Se encamina hacia el semáforo para cruzar la calle, pero decide que no vale la pena, más rápido cruzar allí mismo.

Margarita de los pies bonitos está atendiendo a un cliente cuando mira a Ernesto al otro lado de la acera. Encuentras sus ojos. Él le sonríe y enrumba hacia ella.

(-Yo vi el accidente –declarará ella después al policía- El venía para la farmacia. Me saludó y cruzó, pero apenas había puesto el pie en la calle cuando la camioneta lo levantó por los aires, lo atropelló y Ernesto salió volando sobre el capó y fue a dar detrás del coche, al pavimento (aquí la muchacha empezará a llorar)

A Emma le gusta conducir a buen paso cuando no a alta velocidad. Toma impulso para subir la cuesta y baja por la pendiente acelerada. El hombre surge frente a ella como saltan los payasos de la cajas de juguete. No tiene tiempo de reaccionar. Lo embiste mientras atina a empujar el freno hasta el fondo. La sensación de golpear huesos y piel, la instantánea de piernas y chancletas sobre el vidrio delantero, el grito despavorido de la chica de la farmacia, el impacto sordo del cuerpo cayendo detrás del vehículo, se encadenan como anillos de boa constrictor atenazándola toda. Se detiene bruscamente. Las manos rígidas sobre el timón no le responden, no quieren soltar la rueda. De golpe  el atardecer que apenas empieza a suavizar las líneas ásperas de aquel barrio de casas modestas, zapaterías, vulcanizadoras, tiendas de abarrotes, aceras irregulares, sale de su impávida melancolía; se llena de rostros, de gritos, de gente corriendo. Emma intenta controlar los espasmos de sus piernas que empiezan a temblar. No atina a abrir la puerta. No cree que podrá caminar.

Un hombre se asoma al vidrio de la ventana. La llama “señora, señora” con una voz de día del juicio, instándola a responder por sus pecados. Lo mira y él sin duda nota la confusión, la parálisis de ella y hace intento de abrir la puerta. Emma al fin logra tocar el botón del seguro y sale apoyada en él, resbalándose hacia el suelo hasta tocar con los tacones el pavimento. Un grupo de gente la rodea, los demás están todos alrededor del hombre que yace más allá, ella no sabe si muerto o vivo. No quiere ni preguntar. Siente la onda de condena de los curiosos condensarse sobre su traje de lino verde claro, el saco holgado. La miran surgir indemne del vehículo. Perfecta, sin un rasguño. Ella vacila. Lleva zapatos de tacón de cinco pulgadas. Se siente como una gigante. No se le ocurre nada más que descalzarse con un gesto penitente. Tira los zapatos dentro del carro y avanza un poco tambaleante hacia su víctima. Mientras camina va poco a poco recuperando sus facultades. Se pregunta si alguien llamaría una ambulancia. Mete la mano en su bolso, tantea dentro buscando el celular. La ambulancia, dice, ¿llamaron a la ambulancia? Todavía no, dice alguien. Ella marca el número. La operadora pregunta la dirección. Ella le pasa el teléfono al hombre que la lleva del brazo. Dele la dirección por favor. Y ahora ya está en el círculo que se abre para que ella vea al hombre que gime y sangra de la cabeza, que está descalzo; un hombre joven, le calcula treinta o treinta y cinco años.. No está muerto, pero el brazo derecho está torcido en un ángulo imposible, totalmente dislocado. Emma se pone la mano sobre la boca. Ay Dios, exclama.

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El intenso calor de la luna

Con mucha alegría y expectativa les anuncio que ya salió en Argentina mi nueva novela!!! EL INTENSO CALOR DE LA LUNA.

Aquí la portada completa. Espero que les guste, que la lean, que la compartan y que corran la voz :)

Necesito muchos y muchas cómplices :)

ELINTENSOCALORDELALUNA

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Poder y anarquía

Está comprobado que todo sistema autoritario carga en sí las semillas de su propia destrucción. Lo sé porque yo misma viví la construcción e imposición de una revolución que, a pesar de sus logros y buenas intenciones, se arrogó para sí la única verdad política aceptable y en nombre de ésta manipuló leyes, instituciones y decretos a su antojo, aplastó a la oposición y actuó con la arrogancia de un poder absoluto que la llevó a creer en la continuidad indefinida de su mandato. Tan seguro estaba el FSLN de su invencibilidad en 1989, como lo está su nueva encarnación Orteguista en 2014.

Ya el cuidado por la apariencias del primer mandato post-revolucionario de Daniel Ortega en el que se crearon alianzas y se respetó medianamente la autonomía de las instituciones, sobre todo del Ejército y la Policía, pasó a la historia. En este segundo período ha culminado el proceso de fusión estado-partido de los ochenta, tanto en las instituciones como en el aparato militar. Las reformas constitucionales han develado el tipo de poder vitalicio que se piensa implantar sin importar los costos. El país entero ha pasado a ser un feudo político del FSLN y la única área “protegida” de la dominación partidaria es la economía privada y el libre mercado puesto que bajo el slogan socialista, lo que opera es el capitalismo con obvias ventajas individuales para la nueva nomenclatura.

Como suele suceder cuando se instala este tipo de poder absoluto, la mayoría de la población acude al “cristianismo y la solidaridad” ajena, para subsistir en el centro de un laberinto de favores, burocracias, precios personales y políticos, chantajes y amenazas veladas si no se afilia al bonachón y dadivoso partido. El temor a convertirse en paria o sufrir represalias conduce ya sea a la calculada actitud “apolítica”, ya sea al abyecto servilismo dispuesto a aprovechar la “generosidad” de un régimen que requiere del aplauso y los vítores de la multitud para convencerse de que el pueblo los ama y los seguiría por tierra y por mar.

No es entonces la dictadura de Somoza la que Daniel Ortega está repitiendo. Lo que está repitiendo es la fórmula que ya fracasó en los ochenta, sólo que esta vez con una economía liberal y una libertad de prensa ilusoria restringida a pocos medios y bajo la premisa de que cualquier mensaje puede ser mediatizado rápidamente a través de un emporio de comunicación que incluye numerosos canales de TV, radios o en su defecto huestes de jóvenes empoderados que están dispuestos a imponer a golpes, propinados no sólo con gusto sino también con impunidad, las verdades absolutas de su partido.

Suele decirse que fue la guerra de la Contra lo que derrotó al sandinismo en 1990. Pero hay que decir que el cansancio de la gente era también el reflejo de otro cansancio, el que se percibía en las bases; el hartazgo ante el verticalismo, las jerarquías y las arbitrariedades partidarias justificadas por la disciplina y la necesidad de una “unidad sandinista” frente al enemigo, que fomentaba la auto-censura e impedía la crítica interna. La consigna “Dirección Nacional Ordene” era una demanda de sumisión a la militancia que –por esa sicología extraña de las masas- se sentía más revolucionaria en la medida en que más se disponía a obedecer cualquier mandato sin rechistar. No hacerlo, se nos decía, era una “amenaza” para el proyecto revolucionario.

Esa mentalidad de masa anónima, obediente y sin rostro, es patente en el comportamiento de los individuos dentro del FSLN post-revolucionario, inhibidos de tener opinión propia pública y forzados a repetir el discurso oficial si es que llegan a hablar del todo. Hasta el Presidente es víctima de una política de comunicación que le impide escuchar las preguntas de los periodistas de su propio país y lo obliga a largas peroratas desde las tarimas, diatribas para las que no es muy dotado. En este aspecto los ochenta fueron un oasis donde al menos se percibía el quehacer colectivo y la diversidad de criterios de la cúpula dirigente.

A falta de una oposición consolidada, pues la actual no ha logrado aún ni la endeble unidad de los 80, y por lo mismo ha sido diezmada, inutilizada o sufre compras o infiltraciones, la oposición que podría surgir de continuar la voracidad del poder monopolizando el país y cerrando alternativas cívicas, es la de grupos anárquicos. Lo más preocupante de la masacre del 19 de Julio, a mi juicio, es precisamente esta posibilidad; que se trate de ataques políticos hechos por pandillas sin programa, movidos por el rencor y la impotencia; ataques terroristas contra civiles inocentes, una violencia peligrosa y malsana con el agravante de que puede conducir, como parece estar sucediendo, a una cacería de figuras menores de la oposición convertidos en chivos expiatorios en aras de cubrir la falta de pistas reales de la policía.

La actuación extraña y sicológicamente aterrorizante que han escogido las autoridades para llevar a cabo estas redadas, está obviamente diseñada para producir miedo y espanto, pero así como puede ser efectiva en algunos casos, puede tener el efecto exactamente contrario en otros. “Violencia crea violencia” se usó en algún momento de los sesenta como justificación de las acciones guerrilleras.

Como mujer ciudadana voy sintiendo la angustia subir de tono en el país. Se repite la terquedad y arrogancia de los ochenta, los errores que culminaron en muertes innumerables, ceguera y por último derrota. Quisiera creer que todavía hay tiempo de reflexionar. El asunto del canal, por ejemplo, si no se maneja con el consenso ciudadano y la transparencia y profesionalismo que merece el futuro del país y de las nuevas generaciones, nos traerá innumerables desgracias. Los afectados nicaragüenses maltratados reaccionarán. Este es un país que puede tardar, pero cuyas reacciones explosivas han sido tan constantes como su geografía volcánica.

Ortega y compañía deben comprender que tanto poder es un arma de doble filo. Requiere de un alto grado de responsabilidad, visión y humildad. No es garantía, ni carta blanca para hacer cualquier cosa.

Publicado en Confidencial

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Recital de poesía en la UCA

Recital de Poesía060814

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El cielo de los hombres justos

cielo-con-nubesLos hombres justos no son un fenómeno de masas. Son tan pocos que, en la historia de los pueblos suelen quedarse prendidos en la memoria de las gentes al menos por varias generaciones.

Nicaragua, con su tradición de vaivenes políticos, de figurones oportunistas cambiando de bando según su personal conveniencia, de personajes corruptos y abiertas traiciones, cuenta a pesar y quizás incluso por la oscuridad de su clase política, con personajes cuya trayectoria íntegra demuestra que, aún en los ambientes viciados en los que cunden los malos ejemplos, es posible conservar la rectitud y la honradez.

En estos días tres de esos hombres magníficos y ejemplares han llegado al fin de sus vidas: Mariano Fiallos Oyanguren, Emilio Álvarez Montalván y el Dr. César Amador Kühl. El primero rector de la Universidad y Presidente del Consejo Supremo Electoral más profesional que hemos tenido; el segundo médico-oftalmólogo, pensador, y Canciller, y el tercero un eminente neurólogo y ciudadano ejemplar, partieron uno tras otro.

Su partida, por ser casi simultánea ahonda la sensación de vacío que nos dejan. En la época actual personas como ellos diríase que son una especie en extinción, pero no hay que dudar que esas vidas se reproducen como buenas semillas.

Cada uno llegó a ser lo que fue a través de muchos actos cotidianos de valentía frente a las tentaciones y las zancadillas de un ambiente siempre presto a validar la “viveza”, el “manejo” y la intriga. Cada uno de ellos es un testimonio de coherencia y consistencia entre ideas y vida personal, entre discurso y obra.

Ninguno era dado a malgastar palabras, a la retórica engañosa. Eran seres directos, transparentes, capaces de asumir plenamente sus actos y su responsabilidad como ciudadanos y de disentir sin miedo cuando tenían que disentir y de desafiar al poder cuando consideraron que el poder estaba actuando contra los intereses del país.

Quiero imaginarlos en ese cielo de los hombres justos, ésos que han ido iluminando el camino alternativo que podría cursar la humanidad. Aunque no sea el más recorrido ese camino existe gracias a personas como ellos. Es la vía paralela a la avaricia, el absolutismo, la xenofobia, la intolerancia, la indiferencia, la apatía, el truco, la estafa, la crueldad y todos esos males que día a día hunden a los pueblos en el espejismo de un falso progreso, un progreso sin alma, un bienestar construido sobre prácticas a menudo reñidas con la verdad, la integridad y el respeto a la vida y a la ecología.

Aunque ya no estén vivos, Mariano Fiallos, Emilio Álvarez y el Dr. Amador Kühl siguen presentes. Son el espejo donde ojalá algún día nos veamos reflejados. Esa esperanza bien merece existir para honrarlos.

Managua 7 de Julio, 2014

Ver publicación en Confidencial

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Próximas actividades de Gioconda Belli

Belli Gioconda2014

Fecha Lugar Evento Hora
18.06.14. Guatemala Presentación en la Universidad Rafael Landivar. Salón Especial en instalaciones de la Universidad
10:00 a.m.
18.06.14. Guatemala Conversatorio con Ana María Rodas. Modera Luis AceitunoPlazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014
6:00 p.m.
19.06.14. Guatemala  Entrevista con Javier Payeras en la Plazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014 10:00 a.m.
19.06.14. Guatemala Lectura de poesía y firma de libros. Presenta el poeta Alejandro Bravo Plazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014
5:00 p.m.
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Gioconda Belli en gira de lecturas por Alemania

Foto de Jakob LehnerDel 23 de mayo y al 6 de junio la escritora Gioconda Belli visitará varias ciudades de Alemania y Austria donde presentará parte de su extensa obra poética en particular su último poemario En la avanzada juventud.

Este es el itinerario del próximo tour en Alemania de Gioconda Belli con el Grupo Sal y su música latinoamericana.

Fecha Lugar Lugar del evento Hora
23.05. Regensburg DreieinigkeitskircheDechbettenerstraße 2A93049 Regensburg 20:00 hrs
24.05. Bremen nur Lesung
27.05. Klagenfurt Festsaal der Gemeinde KrumpendorfHauptstraße 1459241 Krumpendorf 19:00 hrs
28.05. Salzburg Odeïon KulturforumWaldorfstr. 135023 Salzburg/Langwied 19:30 hrs
30.05. Kaiserslautern Stiftskirche KaiserslauternMarktstraße 1367655 Kaiserslautern 20:00 hrs
31.05. Göttingen Altes RathausMarkt 937073 Göttingen 19:00 hrs
02.06. Bonn GIZ BonnFriedrich-Ebert-Allee 4053113 Bonn 18:00 hrs
03.06. Oldenburg Kulturzentrum PFLPeterstraße 326121 Oldenburg 19:30 hrs
04.06. Worms Lincoln-Theater WormsObermarkt 1067547 Worms 20:00 hrs
05.06. Stuttgart TREFFPUNKT RotebühlplatzRotebühlplatz 2870173 Stuttgart 19:00 hrs
06.06. Ulm Haus der BegegnungGrüner Hof 789073 Ulm 19:00 hrs

La gira, que mezcla poesía y música, incluye presentaciones de la poeta a las ciudades de Regensburg, Bremen, Klagenfurt, Salzburg, Kaiserslautern, Göttingen, Bonn, Oldenburg, Worms, Stuttgart y Ulm.

Para la poeta Belli En la avanzada juventud es “un libro que habla con alegría, que celebra un poco haber llegado a este punto de mi vida”.

Según la editorial Visor de Poesía, que publica en España la obra, “los poemas abordan tanto el compromiso con las luchas de su tiempo como con la exploración de una feminidad que busca definirse a partir de una relación abierta con el propio cuerpo y con ese orgullo de ser mujer que, desde sus primeros poemas la llevó a “bendecir su sexo” desafiando los perjuicios sociales que pasada la juventud intentan invisibilizar a la mujer, estos poemas celebran y revelan la belleza y plenitud de esa nueva etapa de la vida. Con un estupendo dominio del verso, Gioconda Belli de nuevo nos invade y seduce”.

El crítico literario español José Enrique Martínez comenta que la última obra de Belli habla del “interior de esa mujer «en avanzado estado de juventud» que lucha contra la invisibilidad a la que la sociedad la somete por ser mujer y por ser madura. Contra el tiempo, contra el dolor de la espalda y el traqueteo de los huesos, la poeta se propone vivir «como si la muerte no existiera». Con admirable vigor, impregnado de afectuosidad, defiende la vida, defiende el hecho de ser mujer y defiende el amor”.

Entre la obra de Gioconda Belli se destacan los poemarios Mi íntima multitud, ganador del Premio Internacional de Poesía Generación del 27(2002), y Fuego soy apartado y espada puesta lejos, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (2006). En el 2008 la novela El Infinito en la Palma de la Mano ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En el 2010 su novela El País de las Mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla.

La escritora ha recibido diversos reconocimientos por su prolífera obra literaria destacándose la condecoración en el grado de Caballero, de la Orden de las Artes y Letras del pueblo de Francia (2013). Además en mayo 2014 fue reconocida con el Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella, en Antofagasta, Chile.

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