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El cielo de los hombres justos

cielo-con-nubesLos hombres justos no son un fenómeno de masas. Son tan pocos que, en la historia de los pueblos suelen quedarse prendidos en la memoria de las gentes al menos por varias generaciones.

Nicaragua, con su tradición de vaivenes políticos, de figurones oportunistas cambiando de bando según su personal conveniencia, de personajes corruptos y abiertas traiciones, cuenta a pesar y quizás incluso por la oscuridad de su clase política, con personajes cuya trayectoria íntegra demuestra que, aún en los ambientes viciados en los que cunden los malos ejemplos, es posible conservar la rectitud y la honradez.

En estos días tres de esos hombres magníficos y ejemplares han llegado al fin de sus vidas: Mariano Fiallos Oyanguren, Emilio Álvarez Montalván y el Dr. César Amador Kühl. El primero rector de la Universidad y Presidente del Consejo Supremo Electoral más profesional que hemos tenido; el segundo médico-oftalmólogo, pensador, y Canciller, y el tercero un eminente neurólogo y ciudadano ejemplar, partieron uno tras otro.

Su partida, por ser casi simultánea ahonda la sensación de vacío que nos dejan. En la época actual personas como ellos diríase que son una especie en extinción, pero no hay que dudar que esas vidas se reproducen como buenas semillas.

Cada uno llegó a ser lo que fue a través de muchos actos cotidianos de valentía frente a las tentaciones y las zancadillas de un ambiente siempre presto a validar la “viveza”, el “manejo” y la intriga. Cada uno de ellos es un testimonio de coherencia y consistencia entre ideas y vida personal, entre discurso y obra.

Ninguno era dado a malgastar palabras, a la retórica engañosa. Eran seres directos, transparentes, capaces de asumir plenamente sus actos y su responsabilidad como ciudadanos y de disentir sin miedo cuando tenían que disentir y de desafiar al poder cuando consideraron que el poder estaba actuando contra los intereses del país.

Quiero imaginarlos en ese cielo de los hombres justos, ésos que han ido iluminando el camino alternativo que podría cursar la humanidad. Aunque no sea el más recorrido ese camino existe gracias a personas como ellos. Es la vía paralela a la avaricia, el absolutismo, la xenofobia, la intolerancia, la indiferencia, la apatía, el truco, la estafa, la crueldad y todos esos males que día a día hunden a los pueblos en el espejismo de un falso progreso, un progreso sin alma, un bienestar construido sobre prácticas a menudo reñidas con la verdad, la integridad y el respeto a la vida y a la ecología.

Aunque ya no estén vivos, Mariano Fiallos, Emilio Álvarez y el Dr. Amador Kühl siguen presentes. Son el espejo donde ojalá algún día nos veamos reflejados. Esa esperanza bien merece existir para honrarlos.

Managua 7 de Julio, 2014

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Próximas actividades de Gioconda Belli

Belli Gioconda2014

Fecha Lugar Evento Hora
18.06.14. Guatemala Presentación en la Universidad Rafael Landivar. Salón Especial en instalaciones de la Universidad
10:00 a.m.
18.06.14. Guatemala Conversatorio con Ana María Rodas. Modera Luis AceitunoPlazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014
6:00 p.m.
19.06.14. Guatemala  Entrevista con Javier Payeras en la Plazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014 10:00 a.m.
19.06.14. Guatemala Lectura de poesía y firma de libros. Presenta el poeta Alejandro Bravo Plazoleta Central Juan José Arévalo Filgua 2014
5:00 p.m.
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Gioconda Belli en gira de lecturas por Alemania

Foto de Jakob LehnerDel 23 de mayo y al 6 de junio la escritora Gioconda Belli visitará varias ciudades de Alemania y Austria donde presentará parte de su extensa obra poética en particular su último poemario En la avanzada juventud.

Este es el itinerario del próximo tour en Alemania de Gioconda Belli con el Grupo Sal y su música latinoamericana.

Fecha Lugar Lugar del evento Hora
23.05. Regensburg DreieinigkeitskircheDechbettenerstraße 2A93049 Regensburg 20:00 hrs
24.05. Bremen nur Lesung
27.05. Klagenfurt Festsaal der Gemeinde KrumpendorfHauptstraße 1459241 Krumpendorf 19:00 hrs
28.05. Salzburg Odeïon KulturforumWaldorfstr. 135023 Salzburg/Langwied 19:30 hrs
30.05. Kaiserslautern Stiftskirche KaiserslauternMarktstraße 1367655 Kaiserslautern 20:00 hrs
31.05. Göttingen Altes RathausMarkt 937073 Göttingen 19:00 hrs
02.06. Bonn GIZ BonnFriedrich-Ebert-Allee 4053113 Bonn 18:00 hrs
03.06. Oldenburg Kulturzentrum PFLPeterstraße 326121 Oldenburg 19:30 hrs
04.06. Worms Lincoln-Theater WormsObermarkt 1067547 Worms 20:00 hrs
05.06. Stuttgart TREFFPUNKT RotebühlplatzRotebühlplatz 2870173 Stuttgart 19:00 hrs
06.06. Ulm Haus der BegegnungGrüner Hof 789073 Ulm 19:00 hrs

La gira, que mezcla poesía y música, incluye presentaciones de la poeta a las ciudades de Regensburg, Bremen, Klagenfurt, Salzburg, Kaiserslautern, Göttingen, Bonn, Oldenburg, Worms, Stuttgart y Ulm.

Para la poeta Belli En la avanzada juventud es “un libro que habla con alegría, que celebra un poco haber llegado a este punto de mi vida”.

Según la editorial Visor de Poesía, que publica en España la obra, “los poemas abordan tanto el compromiso con las luchas de su tiempo como con la exploración de una feminidad que busca definirse a partir de una relación abierta con el propio cuerpo y con ese orgullo de ser mujer que, desde sus primeros poemas la llevó a “bendecir su sexo” desafiando los perjuicios sociales que pasada la juventud intentan invisibilizar a la mujer, estos poemas celebran y revelan la belleza y plenitud de esa nueva etapa de la vida. Con un estupendo dominio del verso, Gioconda Belli de nuevo nos invade y seduce”.

El crítico literario español José Enrique Martínez comenta que la última obra de Belli habla del “interior de esa mujer «en avanzado estado de juventud» que lucha contra la invisibilidad a la que la sociedad la somete por ser mujer y por ser madura. Contra el tiempo, contra el dolor de la espalda y el traqueteo de los huesos, la poeta se propone vivir «como si la muerte no existiera». Con admirable vigor, impregnado de afectuosidad, defiende la vida, defiende el hecho de ser mujer y defiende el amor”.

Entre la obra de Gioconda Belli se destacan los poemarios Mi íntima multitud, ganador del Premio Internacional de Poesía Generación del 27(2002), y Fuego soy apartado y espada puesta lejos, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (2006). En el 2008 la novela El Infinito en la Palma de la Mano ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En el 2010 su novela El País de las Mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla.

La escritora ha recibido diversos reconocimientos por su prolífera obra literaria destacándose la condecoración en el grado de Caballero, de la Orden de las Artes y Letras del pueblo de Francia (2013). Además en mayo 2014 fue reconocida con el Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella, en Antofagasta, Chile.

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Antofagasta y las espirales del tiempo

Palabras al recibir el premio al Mérito Literario Andrés Sabella

Antofagasta2014La poesía mueve mi vida de muchas maneras. Venir a Antofagasta ha sido una de esas maneras. No sé en qué remoto lugar de mi conciencia existe un eco del nombre de esta ciudad. Lo habré leído en algún cuento cuando era niña. Creo que hay uno que se llama Inés de Antofagasta… En todo caso debo admitir que jamás pensé conocer Antofagasta en la realidad. Era uno de esos lugares que me sonaban mágicos, como me suena Odessa por Cortázar o Bassora por las Mil y Una Noches. Ustedes que viven aquí y que ven la ciudad desde la perspectiva de lo cotidiano no tendrán esa visión, pero mi percepción poética no me defraudó cuando recién recibida la invitación, cuando aún decidía si aceptarla o no, leí en Wikipedia o en un lugar de esos sobre la cercanía de Antofagasta al desierto de Atacama y el hecho de que éste tenía el cielo más límpido del mundo y por lo mismo una gran cantidad de importantes observatorios celestes. Una maravilla me pareció este lugar acuñado entre el mar, el desierto y los Andes, así que a pesar de las múltiples horas de vuelo y del mucho miedo y respeto que le profeso a los aviones, decidí venir. Me pareció por supuesto importante asistir a la Feria en su cuarta edición porque para los escritores estas ferias son una manera maravillosa de encontrar a los lectores y tener esa calidez que hace que este trabajo de la literatura que es, en su mayoría, un trabajo solitario, se convierta en un hacer colectivo. Y es que los libros sólo nacen cuando son leídos, cuando esas palabras pasan a vivir en otros ojos y a encontrar eco en otras mentes y otras vidas. Y uno se alegra cuando ve salir a las Ferias de las grandes metrópolis, cuando las ve hacer nido en las ciudades que no son necesariamente capitales, pero donde la gente ama la palabra, se regocija con ésta y, como es el caso en Antofagasta celebra con un premio a un hijo suyo, un hombre como Andrés Sabella que puso el Norte, sus vivencias y sus dolores en el largo mapa de Chile.

Me preguntaba mientras viajaba hacia acá sobre esa manera de ser misteriosa del tiempo, esas espirales que nos llevan y nos traen de un lugar a otro, de un principio a otro, de una novedad a la otra. Y pensé que es verdad que siempre estamos volviendo a empezar. Cuando T.S. Eliot dijo: “Nunca cesaremos de explorar y el final de todas nuestras exploraciones será llegar al lugar de donde partimos y conocerlo por primera vez” tenía razón. Uno vive la propia vida pensando que está llena de novedades, pensando que cada experiencia abre puertas que nunca abrió antes. Se vive hasta cierto momento con la sensación inequívoca de reinventar el tiempo de una manera absolutamente distinta de la generación precedente. Se vive con esa idea de novedad hasta que uno alcanza la madurez y un día de tantos, se detiene mientras lee un libro o come una fruta o ve un paisaje, y se da cuenta de que ha vuelto al principio, no de la propia vida, sino de LA VIDA con mayúsculas; se da cuenta que uno está navegando en un agua que ha fluido por el mismo cauce a través de cientos y miles de años. Mientras uno navegaba de joven por esas aguas, los remolinos, los raudales, le daban la sensación de estar avanzando hacia un destino desconocido, pero llega un momento en que uno reconoce las aguas como si se tratara de un “deja vu”y se da cuenta de que o ya ha estado en ese mismo lugar antes o ese lugar existe como una isla, un cabo, o una curvatura en el paisaje, porque de ese punto hay referencias, historias, hay una cartografía, una vaga memoria que describe ese incidente, ese accidente, ese giro. Entonces uno se percata de que ha venido haciendo un recorrido similar al que han hecho otras generaciones. Darío por ejemplo, el gran poeta nicaragüense, publicó su gran libro, AZUL, en Chile en 1888. Hay otro recorrido que nos contaron, que uno oyó de los abuelos. De manera que lo que se percibe como nuevo lo es solamente en tanto es nueva la experiencia personal. Heráclito decía que nadie se baña dos veces en el mismo río. Uno puede convencerse de que no importa cuán igual parezca el río, el recorrido que uno ha hecho es absolutamente original. Se puede decir: “nadie ha vivido mi vida como la he vivido yo” o de pronto tener la revelación de que lo que Heráclito debió haber dicho es que nadie se baña dos veces en el mismo río porque no somos hoy lo que fuimos ayer, que no es el río el que no es el mismo, sino aquel que se mete en sus aguas una segunda vez. El problema, sin embargo, al referirse a los ríos del vivir, es que si el vivir de todos es lo que les ha ido dando forma, el hecho de que uno reconozca los contornos y recodos como algo ya visto antes, significa que uno existe, desde que nace, dentro de un trayecto o un universo más o menos inmutable. De manera que podría deducirse que el tiempo, igual que la Tierra, también tiene una rotación constante, de allí que, generación tras generación, nos topemos con esa sensación molesta e inquietante de que hemos vuelto, a pesar de habernos esforzado y hasta muerto por evitarlo, al mismo punto del que salimos cuando nuestra juventud nos permitió imaginar que iniciábamos un ciclo histórico totalmente nuevo.

¿Cuál es el antídoto contra esta alegórica rueda del tiempo? ¿           Qué buscamos en las historias, en las novelas, la poesía, el cine, sino la particularidad que nos permita romper esta noción de un tiempo infinitamente repetido? Celebrar la literatura, la imaginación como lo hacemos hoy aquí en FILZIC en Antofagasta, bajo el árbol fecundo que es la memoria de Andrés Sabella y su palabra mar, desierto y añoranza, es repetir un ritual humano que nos permite, sin dejar de ser parte de ese fluir de la vida, reinventarnos. Cada historia, cada poema que se escribe es una manera de afirmar el derecho de darle al tiempo que uno habita, un nombre propio. La fascinación que nos congrega alrededor de una feria de libros es precisamente la idea de que el arte de contar es un desafío al tiempo; que cada libro es un artefacto que nos permite viajar hacia el pasado, el presente o el futuro, para reinventarlo o reencontrarlo, para descifrar sus claves o descubrir sus secretos otra vez.

Yo soy una viajera del tiempo. Y mi misión como escritora ha sido hasta ahora muy clara: me he propuesto romper los velos que ocultaban a las mujeres y contar desde mi propia voz de mujer esas historias negadas o narradas –por proxy- por los hombres.

Mis novelas han recorrido desde la época de las luchas contra la colonia española, hasta el futuro apocalíptico de nuestra región del mundo o la utopía de un mundo regido por una ética femenina. En mi poesía, por el contrario, el presente es el tiempo rey porque la concibo como un termómetro fiel de experiencias y vivencias cuyo contenido emotivo no podría describir más que en verso.

En ambos casos, sin embargo, soy ciudadana del tiempo, de este tiempo y como tal, hermana de todos ustedes, celebrante y cantora de esta experiencia humana que significa vivir en estos siglos XX y XXI en que hemos pasado de un mundo de alguna manera predecible, a un mundo ignoto y extraño, en el que se nos demanda rehacer las ideas que hemos celebrado casi como dogmas para desafiar lo imaginado y construir otras realidades. El mundo de hoy demanda que leamos, que conozcamos mejor que nunca el pasado y que nos conozcamos a nosotros mismos para inventar un futuro que no traicione a nuestros hijos y que no nos aísle de todo lo bueno y noble que hasta ahora hemos salvado con el arte, la palabra y la música.

Esta Feria en el Norte de Chile junto al mar y el desierto, la permanencia de la memoria de Andrés Sabella, de Gabriela Mistral, de Neruda; la historia dura y dulce de las minas de cobre, de Allende, del NO, de la democracia chilena, de Michelle Bachelet, significan para mí un compromiso tanto con el recuerdo del pasado como con la posibilidad del futuro. Ustedes chilenos y este país que hoy me ha recibido y me ha otorgado un premio hermoso por escribir lo que escribo, son parte de mí y en esa espiral del tiempo que es mi tiempo, quedarán conmigo haciendo círculos como las piedras que se tiran al estanque y dejan anchos y redondos círculos concéntricos en el corazón y la imaginación.

Muchísimas gracias.

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Gioconda Belli: “García Márquez revolucionó no sólo la lengua, sino la noción de América Latina”

Gioconda Belli

Por Steven Navarrete Cardona/ El Espectador

La poeta nicaragüense Gioconda Belli acaba de ser galardonada con el Premio Andrés Sabella de Chile, por su distinguida trayectoria en el mundo de las letras, que le será entregado el 4 de mayo durante la Feria Internacional del Libro Filzic de Antofagasta (Chile).

A propósito del deceso del Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, escribió en su cuenta de Facebook: “García Márquez revolucionó no sólo la lengua, sino la noción de América Latina que tenía el mundo entero y nos dio a nosotros un sentido de consuelo y dignidad ante nuestra propia historia y sus entuertos”(….) “Me siento muy triste; como que se me murió un pedacito de mi corazón, una esquina del parque de la alegría que tengo adentro se quedó sin su columpio preferido”.

Gioconda Belli es una de las poetas más reconocidas en Centroamérica y Latinoamérica. En 2010, por ejemplo, su novela El país de las mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla, mientras que en 2008 la novela El infinito en la palma de la mano ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En diálogo con El Espectador, la nicaragüense habló del primer poema que leyó, de la relación entre política y literatura y de su disidencia con el gobierno de Daniel Ortega.

¿Por qué a pesar de hacer parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) durante su ascenso para llegar al poder, no apoya el gobierno de Daniel Ortega?

Porque hay un antes y un después de la derrota electoral del FSLN en 1990. El después careció de los ideales y motivaciones nobles del proceso revolucionario. El después fue una lucha sin escrúpulos de Daniel Ortega por recuperar el poder a cualquier precio. Como pagó cualquier precio y es un hombre sagaz, recuperó el poder, pero para mí es un poder personalista, dañino para el futuro del país. Por conservar ese poder para sí, él ha desmantelado todo el aparato institucional que le habría permitido a la gente quitarlo si su gestión era fallida; destruyó lo que se logró con enormes sacrificios. Ahora él tiene un poder absoluto: controla magistrados, el sistema judicial, el electoral, a la Policía, al Ejército y a la Asamblea.

¿Y cuál fue la estrategia de Ortega?

Desmanteló la oposición negando la personería jurídica a contrincantes serios y usando el dinero para comprar la casta política corrupta que pulula en todo el sistema. Se intenta justificar todo lo anterior con el argumento populista de que los pobres están más contentos, pero la justicia social no requería el sometimiento del país a su voluntad y la destrucción de todos los mecanismos democráticos de rendición de cuentas y control del Ejecutivo. Este nuevo populismo hegemónico, autoritario, que ha reelaborado el discurso de izquierda para imponer una versión tropicalizada de la “dictadura del proletariado” a punta de manipulación y propaganda, va a hace fracasar la esperanza que teníamos en América Latina de engendrar una democracia que nos apartara de la violencia. Se siembran vientos y se cosecharán tempestades.

Para usted, ¿cuál es la relación entre política, literatura y poesía?

Depende de quién haga la relación. Personalmente, creo que cada autor es testigo de su tiempo y que mientras lo que escriba se nutra de la realidad, ésta va a permear y marcar su obra y a representar su opinión, velada o no, sobre lo que vive como ente social. Es inevitable, por mucho que se quiera últimamente aislar lo creativo de lo social.

Teniendo en cuenta que el patriarcado también está presente en el mundo intelectual, ¿ha sentido alguna discriminación por ser mujer?

Definitivamente. Pero la discriminación no es de parte de los y las lectoras —después de todo, la mayoría son mujeres—, sino de parte del establishment literario, que aún no comprende, pienso, ni la temática ni la necesidad de abordar ciertos temas femeninos o darle a la mujer el protagonismo que le damos las escritoras en nuestras novelas. Yo diría que el machismo no sólo abarca a las mujeres reales, sino también a las imaginarias, es decir, a las protagonistas de nuestras novelas.

¿Identifica alguna tendencia?

Existe la tendencia a calificar de “romántico” o de “literatura light” lo que escribimos las mujeres latinoamericanas, y aunque esto no se diga en voz alta, se dice en voz baja y se percibe en las valoraciones críticas e incluso en los reportajes periodísticos que se hacen sobre festivales, sobre el rumbo de la novela, etc. Los nombres de las escritoras, de grandes escritoras latinoamericanas como Laura Restrepo, Rosario Ferré, Ángeles Mastretta, Marcela Serrano, Nélida Piñón, Luisa Valenzuela, Elsa Osorio, Mayra Santos etc., etc., apenas son referentes cuando se pondera la literatura latinoamericana en su conjunto. Eso me parece una forma sofisticada de discriminación.

¿Y en qué forma se expresa esa discriminación?

Hay un clan de autores “famosos” que se elogian o valoran entre sí e intentan sentar las bases y el canon de lo que es bueno o no en la literatura latinoamericana. El caso de Isabel Allende me parece interesante. Puede no gustarnos absolutamente todo lo que escribe, puede uno tener una opinión crítica sobre sus novelas, pero Isabel tiene una literatura imaginativa, bien escrita. Sus memorias, Paula y La suma de los días, son muy buenos libros. Es una mujer que ha escrito de todo, hasta una serie para adolescentes. En fin, es una mujer que millones han leído, no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo entero, pero cuando se habla de la novela latinoamericana “seria”, jamás se la menciona.

¿Y la crítica?

Ella no figura para nada en el imaginario de los hombres escritores latinoamericanos cuando hablan de literatura. Es impresionante el silencio crítico que hay sobre ella. Es un ejemplo flagrante de esa dureza con que se juzga la escritura de las mujeres en el patriarcado que vos mencionás: simplemente se la condena al silencio, a no existir. Hay un prurito contra lo que le gusta a la gente, a las mujeres sobre todo. Hay quienes equiparan la popularidad con la mala calidad, lo cual es absurdo porque Gabo, Vargas Llosa, y tantos del boom fueron best-sellers. ¿Y qué? ¿De pronto se le atrofió el gusto a la gente?

¿Cuáles fueron sus influencias y el primer poeta que leyó?

¿El primer poeta? Rubén Darío, por supuesto. Dejaría de ser nicaragüense. Después leí a Neruda, Octavio Paz, Vallejo, Ibarburu, Sor Juana, Rosario Castellanos, Claribel Alegría, Cardenal. Muchos poetas nicaragüenses. Tenemos tantos. Y ellos fueron mi influencia más importante, en realidad. Pero amo la literatura inglesa: Austen, Virginia Woolf, Eliot, y luego a Rulfo y a Cortázar, que es mi ángel de la guarda. En fin, tengo tantos padres y madres que no acabaría.

Gabo en una palabra.

¡Y qué palabra! Creo que si en algo estamos todos de acuerdo en América Latina es que Gabo es el escritor más grande que hemos producido en los últimos siglos. Forjó él solito una identidad cultural que nos retrata colectivamente y además lo hizo con belleza, con humor. ¡Para mí es un héroe tan grande como el más grande de los guerreros! Necesitamos más héroes de esos.

Texto original en El Espectador

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Con Gabo bajo el aguacero

Con Gabo bajo el aguacero

En Managua, Gabo me firmó la primera edición de Cien Años de Soledad: Dice: “Para Gioconda desde todo yo”. Y así era Gabo. Vivía y escribía desde todo él. foto Charles Castaldi

La tarde que encontré al Gabo, nadie me había llevado a conocer el hielo. Era 1979, yo estaba en Cuba y hacía un calor endemoniado en la Plaza de la Revolución donde tenía lugar el desfile militar para conmemorar los veinte años de la entrada de los guerrilleros en La Habana. Yo era parte de la delegación del FSLN invitada a las celebraciones. Como tal, estaba subida a la tarima de los huéspedes. Podía ver a Fidel, a Raúl, a todos esos personajes míticos para una joven soñadora y metida en conspiraciones guerrilleras como era yo en ese entonces. Por esos días, los Estados Unidos hacían alharaca alrededor de que Cuba adquiriera aviones MIG 23 soviéticos. Que si los cubanos los tenían o no los tenían, que si tenerlos era provocar otra crisis como la de los misiles en Octubre de 1962, noticias iban y venían.

Fidel habló mucho rato. Recuerdo que su discurso fue fogoso y elocuente y que al final del mismo dijo “y aquí están los MIG”, alzó los brazos y señaló al cielo sobre el que, en ese instante, volaron nueve aviones MIG 23  en formación de troika, haciendo un ruido atronador y dejando tras de sí una estela de vapor con los colores de la bandera de Cuba. Muy Fidel, muy teatral y magistral ese acto de desafío que nos dejó a todos boquiabiertos y sonriendo alelados.

Lo más extraordinario en mi opinión no fueron los MIGS, sino el aguacero torrencial que, como si el mismísimo Fidel se lo hubiese ordenado, aguardó a que terminara el discurso y pasaran los aviones para caer sin recato ni miramientos. Nos parecía increíble a los invitados la paciencia del aguacero de esperar al final y de agarrarnos al menos en movimiento, mientras bajábamos de la tarima y corríamos, sálvese quien pueda, hacia los buses que nos transportarían a los hoteles donde nos alojábamos. Era largo el trecho hasta el estacionamiento.

Terminar ensopado era inevitable y en cierto momento yo decidí no correr, sino caminar bajo la lluvia. Fue entonces cuando vi a mi lado a otro que había decidido hacer lo mismo: un tipo de mediana estatura, bigotudo, risueño, con ese andar tranquilino que sólo en Colombia se fabrica. Nos reímos los dos, comentamos que mejor disfrutar del agua y refrescarnos tras semejante asoleada y él se me presentó o yo al fin lo reconocí como quien dice bajo la ducha. Cuando al fin llegamos al bus, nos sentamos juntos. Para mí esos días eran llenos de milagros y de conocer gente que jamás pensé conocería, así que me dispuse a platicar con el Gabo sin que se me trabara la lengua.

Recuerdo que pasaron lista desde el frente del vehículo pues los compañeros de protocolo querían asegurarse de que ningún invitado quedara abandonado en el diluvio aquel. Cada uno de los nombrados debía alzar la mano. Cuando nombraron al Gabo, las cabezas de los presentes giraron veloces en nuestra dirección. Hay quienes piensan que quien escribe tiene también el don de la verbalidad, pero por algo escribimos los escritores. La palabra nos es dada en la soledad. Así que Gabo como hombre de su tiempo y periodista, no hablaba con exageraciones ni las imágenes de su abuela y de Macondo, sino que estaba ávido de noticias sobre las interioridades del conflicto entre tendencias del FSLN y lo que sucedía en Nicaragua y de eso hablamos.

Me contó de su proyecto de escribir un guion cinematográfico basado en la acción del 27 de Diciembre en Managua y yo le hablé de Eduardo Contreras que ya para entonces se había marchado de la vida en un aguacero de balas de la Guardia Nacional de Somoza. Sería pienso por ese tiempo cuando García Márquez se hizo amigo cercano de Fidel Castro  porque en las fechas en que lo conocí, aunque era silenciosamente admirado por los muchos revolucionarios que pululaban en esos días por La Habana, aún andaba, como he contado, en los buses en que nos movían a los invitados de arriba abajo de la ciudad. La fama aún no le arruinaba la vida. Hablamos de política, de Nicaragua sobre todo, y nos caímos bien. En el hotel  pasaron toallas en el lobby a quienes íbamos llegando y tomamos chocolate caliente o café, todo el tiempo riendo y comentando el pulso del agua cuya puntería y tino bien cabía en una de las historias de Macondo. Anduve con Gabo en ese bus varias veces más mientras íbamos de una recepción a otra.

Me lo volví a encontrar en Managua en 1980 en la casa de Sergio Ramírez y entonces conocí a Mercedes, su esposa. Fue allí, en una hamaca donde nos sentamos porque ni él ni yo aguantábamos más los zapatos, que le conté de un amor que había perdido y del que, a pesar de lo mucho que me hizo sufrir, sólo recordaba lo bueno. “Son las trampas de la nostalgia” me dijo. En Argelia, recién el triunfo sandinista compartimos un rato con Raúl Castro y el General Giap, héroe de la guerra del Viet Nam en una celebración multitudinaria de la Revolución Argelina donde  hubo también desfile militar, MIGS y un despliegue de fuegos artificiales de dos horas que iluminó la fantasmagórica y blanca bahía de Argel y dentro de mí la memoria de Frantz Fanon, cuyo libro “Los Condenados de la Tierra” puedo decir que marcó un antes y después en mi vida.

No volví a ver a García Márquez sino tras largo tiempo, en el homenaje en Cartagena con motivo de sus 80 años. Los mejores discursos que jamás he oído se dijeron ese día. Hablaron Carlos Fuentes, Antonio Muñoz Molina, Tomás Eloy Martínez, Víctor de la Concha y luego el Gabo mismo contó anécdotas sobre las penurias que pasó para encerrarse a escribir el libro que le aseguró primero la sobrevivencia y luego la inmortalidad. Recuerdo que en algún momento entró Bill Clinton al salón y al final bajaron desde lo alto del teatro varios conjuntos de vallenato tocando la famosa canción de Mauricio Babilonia, mientras del techo del teatro caían como confeti, cientos y miles de mariposas amarillas sobre los asistentes al acto. Creo que ese episodio lo recordaré siempre como una de las vivencias más hermosas y conmovedoras de mi vida.

En Managua, Gabo me firmó la primera edición de Cien Años de Soledad: Dice: “Para Gioconda desde todo yo”.  Y así era Gabo. Vivía y escribía desde todo él. Conocerlo fue un regalo. Ahora, una esquina del parque de la alegría que ando dentro se ha quedado sin su columpio preferido.

Publicado en Confidencial

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“Ménage à Six”, un bello experimento

GiocondaBHace ya varias décadas –desde los sesenta– las mujeres entramos a la literatura nicaragüense haciendo olas y espuma. Hasta los años noventa a los y las poetas se nos clasificó por generaciones cronológicas. De allí en adelante, no sé si por falta de quién clasificara o por la ausencia de estilos, temáticas y hasta edades similares, las categorías se han vuelto más dispersas y son nombres individuales los que aparecen como luciérnagas a encender la oscuridad.

Pensé esto la noche en que asistí a la lectura en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra de Hispamer, de tres poetas: Jazmina Caballero, Alejandra Sequeira y Madeline Mendieta. “Ménage à six” era el título provocativo con que se invitó al público a asistir a un recital que combinaba un terceto de música clásica –dos violines y un cello– con la lectura de poemas. El local se llenó temprano de un público mayormente joven y la presentación se inició con un bien logrado video-poema sobre Managua que aunaba versos de varios poetas, pero cuya calidad residía sobre todo en el ágil manejo de cámara de Joel Molina. Tras el video, aparecieron en escena las tres poetas que se ubicaron en un pequeño tablado en un lado del escenario, mientras en el otro extremo los músicos iniciaron su repertorio con piezas de Brahms y Beethoven.

Ninguna de las tres poetas es novicia. Cada una tiene ya una trayectoria asentada en las letras nacionales. El dominio del oficio, lo que leyeron y cómo lo leyeron, se evidenció sin duda en su presentación. Alejandra Sequeira leía primero, le seguía Jazmina Caballero y luego Madeline Mendieta. El terceto musical, que fue agarrando vuelo y seguridad, acompañaba los poemas logrando una sintonía en que palabra y música se acuerpaban entre sí, colaborando en crear la atmósfera que las poetas iban enhebrando con sus versos, en rondas sucesivas de las tres distintas voces.

La poesía de Alejandra es íntima, calibrada y punzante como un delicado instrumento de rasgar la profundidad de la vida. La de Jazmina, intensa, con imágenes y metáforas que aun tocando temas como la Guerra Civil española, me hicieron pensar en Magritte. La de Madeline me sorprendió por su contundencia y originalidad. Su voz es definitivamente nueva, atrevida tanto en la forma como en el contenido. Si los instrumentos musicales eran violines y cello, también las voces poéticas podría decirse que usaban similares instrumentos.

Música y poesía se fueron sucediendo en un espectáculo que duró aproximadamente cincuenta minutos. Buen tiempo porque dejó al público no saciado, sino queriendo oír más.

Decía que me pregunté cómo irían los críticos a calificar estas voces; si formarían parte de la generación 2000, la del Desasosiego (aunque ellas no se vieran o sonaran desasosegadas), o simplemente se trataba de tres poetas a quienes probablemente les importaría un comino cómo y quién las clasificara. La verdad es que me alegró sentir en su poesía la continuidad del río caudaloso de la literatura nicaragüense rehaciéndose sin renunciar a su tradición, pero sin repetirse; sin la paternidad evidente de Martínez Rivas, por ejemplo, de la que padece en demasía a mi juicio, la poesía sobre todo de los poetas masculinos jóvenes. Estas mujeres tienen cada cual su mundo y cada cual su voz. Y las tres son bellas, seguras y parte del impulso de un grupo interesante de creadores por sacar la poesía de sus convencionales espacios y hacerla compartir con otras disciplinas. Ménage à six fue un experimental y novedoso acercamiento de la literatura con la modernidad del video y lo clásico de un terceto de cuerdas. Sobre todo, fue una buena muestra de que esta generación de poetas mujeres pondrá su marca rotunda en la poesía nicaragüense de este siglo.

Encuentre el artículo publicado en Fama de El Nuevo Diario.

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Gioconda Belli: Existe “cierto menosprecio” contra escritoras en Latinoamérica

La escritora Gioconda Belli. Foto de Jakob Lehner

La escritora Gioconda Belli. Foto de Jakob Lehner

www.laprensa.com.ni/ACAN-EFE

En la región “existe la tendencia todavía a invisibilizar a la mujer dentro de la literatura”, ya que cuando “se habla de literatura, la tendencia casi general en América Latina es hablar de los hombres escritores y (ellos) como que no tienen en su chip los nombres de las mujeres escritoras”, indicó Belli.

“Hay un cierto menosprecio de la literatura femenina, de la literatura escrita por mujeres”, enfatizó, al tiempo que instó academia literaria y los redactores culturales, y a los mismo escritores, a que “no invisibilizar el papel de la mujer” escritora en la región.

Todo esto es “paradójico” porque “el 70 % de los lectores son mujeres”, por lo que, ellos “tendrían que poner el aporte de las mujeres escritoras en un plano igualitario con el aporte de los hombres”, enfatizó.

La escritora está en El Salvador participando en la XVIII Feria Internacional del Libro en Centroamérica (FILCEN) y el X Congreso Iberoamericano de Editores 2014, que desde el viernes se llevan a cabo en este país centroamericano.

Belli destacó que aunque han “entrado mas tarde a la literatura”, han hecho “aportes muy importantes” como escritoras, entre las cuales señaló a la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska, la colombiana Laura Restrepo, la argentina Luisa Valenzuela, las chilenas Marcela Serrano y Isabel Allende.

Por ello instó a los gobiernos de la región a garantizar la igualdad de género en los diferentes ámbitos de la sociedad, sobre todo a los centroamericanos.

“La igualdad es fundamental para el progreso y hasta que no participen las mujeres con todo su potencial (en los diversos sectores) no vamos a tener el desarrollo que debemos tener”, indicó.

Belli es una destacada poeta y novelista reconocida a nivel internacional que ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos, la orden de las Artes y de las Letras en el grado de Caballero que otorga el Ministerio de Cultura de Francia.

Por otro lado, indicó que la región centroamericana pese a los avances en la lectura aún sigue siendo “pobre” y los libros todavía se venden muy caros.

El Congreso Iberoamericano se lleva a cabo a puerta cerrada hoy y mañana en el auditorio del Museo Nacional de Antropología (MUNA), ubicado frente a las instalaciones del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), en San Salvador, donde se realiza la FILCEN, que concluye el 6 de abril próximo.

Texto publicado en La Prensa

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